El lenguaje crea realidad. Cuando una influyente encuesta hace una pregunta que sesga negativamente a los encuestados, el sondeo incumple su objetivo de saber lo que la gente realmente piensa. Peor aún, también impacta la propia percepción ciudadana, en tanto la gente que se informa sobre los resultados de la encuesta puede creer que sus pares están más pesimistas sobre el estado de la situación de lo que realmente están. La influyente encuesta del Centro de Estudios Públicos sistemáticamente viene haciendo una pregunta que sesga la respuesta de las personas hacia una lectura especialmente negativa sobre la realidad del país. 

La pregunta en cuestión es: ¿Usted cree que en el momento actual Chile está progresando, estancado o en decadencia? En la encuesta más reciente del CEP, entregada ayer, el 16% de las personas reporta que el país está progresando, el 51% dice que el país está estancado y el 32% dice que el país está en decadencia. Varios medios reprodujeron los resultados de esta pregunta para concluir que el ánimo del país no está de lo mejor. 

Aunque otras preguntas —y otras encuestas— confirman que la percepción generalizada en el país es que las cosas no van por buen camino, esta pregunta que hace el CEP tiene dos opciones de respuestas malas y solo una opción de respuesta optimista. Eso sesga a los encuestados y también sesga la lectura que hace el público en general de las respuestas a esa pregunta. 

Esa pregunta de las encuestas CEP se parece a la que se hace en muchos otros lugares. Por ejemplo, en Estados Unidos y otros países de habla inglesa, esa pregunta también se hace, pero las opciones de respuesta son algo distintas. La gente puede decir que el país está mejor, igual, o peor (better, same, or worse). La forma en que el CEP frasea las respuestas a esa pregunta es bastante diferente. En vez de tener una opción neutral (el país está igual), la opción neutral tiene una clara connotación negativa (estancado). 

Hay una diferencia no trivial entre preguntarle a la gente si está igual que antes o si está estancada. Si bien estar estancado en teoría es estar en el mismo lugar, la connotación del término es claramente negativa. La gente en general no dice que está estancada cuando está en un buen momento y ese buen momento ha durado por un periodo largo. Nadie diría “estamos estancados en el primer lugar de la tabla de posiciones” o “estamos estacados en un buen momento de nuestra vida familiar”. Si la gente está en un buen lugar o pasando por un buen momento, en general no dice que está estancada. El estancamiento en general se asocia a una mala situación de la que se quiere salir pronto. Uno queda estancado en una congestión vehicular, o en el aeropuerto cuando se retrasa un vuelo. Esa incapacidad de moverse que produce un estancamiento es distinta a la voluntad de no querer cambiar el estatus quo cuando uno está en un buen lugar o pasando por un buen momento. 

Esa pregunta en las encuestas del CEP se viene haciendo desde al menos 1990. Por lo tanto, cambiar el fraseo de la pregunta inevitablemente representa un costo para el CEP. Pero el costo de no hacerlo es mayor para el país, dado lo influyente que es la encuesta en CEP en marcar el ánimo de la esfera pública nacional. 

Por cierto, el informe de la encuesta CEP del día de ayer también evidencia que, dependiendo de cómo se muestren los datos, la percepción que se genera puede ser diferente. La encuesta pregunta por la identificación en la escala ideológica (1 a 10). Un 31% de la gente dice no identificarse. El otro 69% se identifica en la escala entre los valores 1 y 10. Si bien el punto medio entre el 1 y el 10 es el 5,5, la gran mayoría de las personas diría que es solo 5. Si alguien se identifica en el valor “4” en la escala 1 a 10, diríamos que esa persona se considera un poco más de izquierda que de centro. A su vez, si alguien responde a la pregunta señalando el “6”, diríamos que está un poco más a la derecha del centro. Pero en su informe, el CEP decide que aquellos que responden de 1 a 4 se consideran de izquierda, los 5 y 6 son de centro, y los de 7 a 10 son de derecha. Eso hace que los porcentajes para la izquierda, centro y derecha sean de 20%, 37% y 12%, respectivamente. Si el CEP distribuyera los porcentajes de forma más intuitiva para las personas, disminuirían los de centro y aumentarían los de derecha. Pero en virtud de que el CEP hace una agrupación contraintuitiva para las personas, la izquierda aparece como teniendo más apoyo que la derecha. 

Ya que las encuestas CEP son especialmente influyentes en el país y crean realidad, sería útil considerar la posibilidad de reformular la pregunta sobre el momento actual de Chile y la forma en que reporta la identificación ideológica de las personas. Aunque es evidente que el país no pasa por un buen momento, la connotación de decir que estamos “estancados” es distinta a la de decir que estamos en el mismo lugar que hace unos meses. 

*Patricio Navia es sociólogo, analista político y profesor de la UDP.

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