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Publicado el 09 de agosto, 2015

¿Es posible mejorar la imagen del Congreso?

Primero, hay que avanzar en cambios estructurales y poner al Congreso a la altura del Chile de hoy.

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Al fin, el parlamento chileno entendió que debe hacer un esfuerzo por revertir la pobre imagen que tiene frente a la ciudadanía. El 21 de julio realizó una inédita cuenta pública (la primera en 204 años, un dato que a simple vista habla del problema de credibilidad que enfrenta), en la cual los presidentes de ambas ramas realizaron una autocrítica y pusieron énfasis en los proyectos de probidad con el fin de recuperar la confianza de la gente. Un punto de partida que trasunta la disposición frente al problema, nada más que eso.

También encargó una asesoría que incluía un diagnóstico y la elaboración de una estrategia comunicacional “que permita gestionar la imagen y posicionamiento del Senado y la Cámara en un contexto ciudadano adverso y de desconfianza… (SIC)”. El proceso no sólo tuvo que aumentar los plazos de adjudicación a un oferente, sino que además fue declarado desierto. ¿Es que no existe capacidad técnica que pudiera aportar a mejorar la imagen del Congreso o, lo que es peor, nadie estuvo dispuesto a aceptar este desafío? El objetivo final de la licitación apuntaba a elaborar una estrategia de comunicaciones, pero curiosamente no hubo ninguna empresa o consultora de comunicación estratégica que quedara seleccionada entre las cuatro finalistas (todas del área de investigación o estudios).

Creo que hay dos elementos que permiten entender este evidente traspié (casi bochornoso, la verdad) en las buenas intenciones de Patricio Walker y Marco Antonio Núñez:

Un diagnóstico innecesario. La licitación consideraba cuatro de cinco informes asociados a entender las causas del problema. Estoy convencido de que existe material suficiente como para poder interpretar el rechazo y desconfianza de las personas cruzando algunas variables con una adecuada lectura del contexto político y comunicacional actual. Por ejemplo, situaciones de privilegio: fuero legal; baja asistencia sin consecuencias; “vacaciones de verano” equivalente a la de los estudiantes de colegio; viáticos, pasajes aéreos, asignaciones presupuestarias y sueldos altos, etc. Perpetuidad en el cargo: un porcentaje alto de parlamentarios llevan casi 30 años ejerciendo, es decir, casi toda una carrera profesional de cualquier chileno. Solo como ejemplo, tenemos diputados con ¡7 períodos! (Melero, Aguiló, Ojeda, Ortíz, entre otros). Conflictos de interés: debido a los aportes ilegales a campañas o la ley de pesca, se ha reanudado el debate en torno a la escasa prudencia de algunos parlamentarios a la hora de votar en proyectos que los involucran de alguna forma. Cuestionados que siguen ejerciendo: en casi todas las organizaciones y empresas, una persona investigada por cualquier causal suele ser “apartada” del cargo de manera de evitar suspicacias. La situación de Orpis es tal vez la más representativa de esta situación. Disputas y descalificaciones públicas entre honorables de una misma coalición, como Rossi-Gutierrez u Ossandón-Kast.

Estrategia Comunicacional a largo plazo. Tiendo a pensar que las consultoras del rubro optaron por no presentarse. ¿Es posible prometer resultados en el corto o mediano plazo cuando ambas instituciones tienen aprobaciones cercanas al 12% y rechazo en torno al 80%? Definitivamente no. Primero, hay que avanzar en cambios estructurales y poner al Congreso a la altura del Chile de hoy. Esta estructura debe sintonizar con el ciudadano medio, partiendo por abandonar muchos privilegios. Recién ahí entran las comunicaciones a jugar un rol. Revertir esta mala imagen implicará dar pasos muy lentos y especialmente contar con la disposición y el trabajo de todos los senadores y diputados. Una estrategia comunicacional sólo podrá ser exitosa en la medida que sea la puesta en escena de un cambio real y concreto. Por ahora eso parece ser sólo la voluntad de las dos directivas de las Cámaras. Habría que ver si los parlamentarios están dispuestos a modificar varias de sus conductas actuales, muchas de las cuales explican la desaprobación masiva.

 

Germán Silva Cuadra, Director del Centro de Estudios y Análisis de la Comunicación Estratégica (CEACE), Universidad Mayor.

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

 

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