Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 03 de mayo, 2019

Ernesto Tironi: Venezuela: ¿Qué podemos hacer nosotros?

Economista Ernesto Tironi

Mucha desazón me ha causado ver que en los partidos de izquierda que hasta hace poco conformaban la Concertación aparentemente haya tantos dirigentes (algunos emblemáticos) que no condenen categóricamente la dictadura de Maduro ni reconozcan sus violaciones de derechos humanos básicos.

Ernesto Tironi Economista
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Escribo el 1º de Mayo en la mañana, sin alejarme de las transmisiones en vivo de la situación de Venezuela. Se habla de un día decisivo. No creo que lo sea. Pero yo, un demócrata de centro que tenía 25 años y trabajaba como economista en la Universidad cuando fue el Golpe del 73 en Chile y trabajé los siguientes 17 años de mi vida en recuperar la democracia sin violencia y darle un buen gobierno al país después, no puedo dejar de pensar cada día en Venezuela. Comparto aquí alguna de esas reflexiones.

Primero, vuelvo a agradecer la visión de nuestros dirigentes y la sabiduría del pueblo chileno por haber salido tan bien de nuestra dictadura. La de Gabriel Valdés, Patricio Aylwin,  Lagos, Almeida, Ricardo Núñez, Bitar, Silva Cimma y tantos otros. Del Cardenal Silva Henríquez. También, por qué no, de Onofre Jarpa, Allamand e incluso Jaime Guzmán en la etapa final. Para unir a quienes hacía poco habían sido adversarios, pero que atribuían un valor fundamental a la democracia y al respeto por los derechos humanos. Especialmente personas de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista que se habían combatido por años y habían tenido una ruptura muy profunda durante la Unidad Popular.

El PC no ha cambiado nada su postura totalitaria, dictatorial y estatista tan fracasada.

En segundo lugar, celebro la visión de dejar fuera de la Concertación al Partido Comunista. En aquellos días tenía mis dudas de su conveniencia. Creí que habrían aprendido y cambiado, como los socialistas. La visión de aquellos dirigentes fue no creer en sus hipócritas cantos de sirena, que han vuelto a quedar en evidencia hoy con sus apoyos al dictador Maduro. El PC no ha cambiado nada su postura totalitaria, dictatorial y estatista tan fracasada.

En tercer lugar, mucha desazón me ha causado ver que en los partidos de izquierda que hasta hace poco conformaban la Concertación aparentemente haya tantos dirigentes (algunos emblemáticos) que no condenen categóricamente la dictadura de Maduro ni reconozcan sus violaciones de derechos humanos básicos. Algunos que incluso justifican y defienden hoy las dictaduras de Venezuela y Cuba. Tal vez esto estaría demostrando que su trabajo por recuperar la democracia en Chile fue sólo una táctica para acceder al poder e imponer sus modelos (¿totalitarios también, si el poder les alcanza?). La democracia parece no tener un valor en sí misma para ellos. Más desazón me produce que haya indicios que hasta la ex Presidenta Bachelet ha estado entre quienes apoyaron a estos dirigentes, como es el caso de los de Revolución Democrática y otros. Menos comprendo esto cuando recuerdo todo lo solidarios que fueron los venezolanos con los exiliados por Pinochet.

La gran pregunta creo que es: ¿qué podemos hacer nosotros, los simples ciudadanos chilenos de a pie, por ayudar a los venezolanos a recuperar su democracia? No creo que sea demasiado, pero lo poco que sea me parece que vale la pena. Tres cosas se me ocurren. Uno, entregar expresiones de apoyo a los demócratas donde se pueda; dos, hacer algún aporte económico los que puedan; y tres, animar y apoyar a los venezolanos inmigrantes en nuestro país. Ninguna de esas opciones son fáciles, pero tampoco imposibles. Requieren un esfuerzo, como escribir cartas a los medios, en las redes sociales y a nuestros parlamentarios. Las donaciones son más difíciles. No encontré ninguna página en Google que los reciba y envíe. Tarea pendiente para la Asociación de Venezuela en Chile (ASOVEN). Apoyo moral, material y humano a venezolanos en Chile, que piensan angustiados en sus parientes y amigos allá parece un camino más posible. Es una forma de solidarizar con ellos.

No es sólo un tema de política nacional o internacional, ni ideológica, ni de que Trump no se salga con la suya. Es un tema de humanidad y solidaridad humana.

Pienso en la posibilidad de ser especialmente deferentes, amables y acogedores con ellos estos días cuando empiezan a enfrentar momentos tan dramáticos. Las imágenes del martes 30 mostraron que en cualquier momento puede haber una masacre si los militares disparan contra los manifestantes desarmados. Si hay militares también al otro lado, serán aún más los muertos en una guerra civil que puede ser larga. Y no son meras figuras o personajes en la pantalla. Pueden ser parientes de aquellos con quienes nos encontramos casi diariamente, ya sea en el ascensor, el dentista o la bomba de bencina. Para animarnos a dar estos pasos de humanidad, al menos aquellos que tenemos más edad, recordemos la angustiosa vida que nosotros los chilenos todos tuvimos durante los tiempos de la Unidad Popular y del Gobierno Militar en Chile, tal vez algunos más y otros menos en cada período. El miedo de salir a la calle, la violencia, las sensaciones de injusticia y atropello, las peleas y separaciones dentro de las familias, las confrontaciones dentro de las fábricas, oficinas y empresas, las angustias económicas hiperinflación, etc. Después también el miedo a las detenciones arbitrarias, desapariciones, torturas, exilio, despidos del trabajo, penurias económicas y tantos horrores más. Esos son los sufrimientos que están viviendo los venezolanos hoy. No podemos permanecer indiferentes. No es sólo un tema de política nacional o internacional, ni ideológica, ni de que Trump no se salga con la suya. Es un tema de humanidad y solidaridad humana.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: