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Publicado el 21 de septiembre, 2018

Ernesto Tironi: Usos del 11

Economista Ernesto Tironi

Para salir del clima de recriminaciones mutuas me parece más determinante retomar el espíritu fundacional de la Concertación, de construir juntos un país auténticamente democrático. Para eso se necesita que todos aprendamos a ganar y perder el poder político con naturalidad y a ejercerlo con respeto por las minorías y con una actitud básica de servicio.

Ernesto Tironi Economista

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Me parece inevitable escribir de nuevo sobre este 11. Estoy sorprendido de cómo han salido fantasmas de los closets este año. Y han asustado bastante. ¿Llegarían para quedarse y deteriorar por un buen tiempo nuestra convivencia?

 

Lo primero que me sorprende es la medida en que el tema asumió importancia dentro de nuestras preocupaciones sobre el país. Creo que en parte apareció por casualidad y por un error aparentemente muy accidental, como fue el nombramiento de Mauricio Rojas como ministro y sus expresiones sobre el Museo de la Memoria. Eso fue un regalo inesperado para la oposición al gobierno, especialmente para la más de izquierda. Le llegó además en un momento en que no sabía cómo meterse de nuevo en el partido. Y en un mal rechazo del arquero, le dejó la pelota dando botes para hacer el gol. Así empató el partido.

 

Lo segundo sorprendente para mí ha sido apreciar la dureza y magnitud de las acusaciones recíprocas que se han hecho este año entre partidarios y adversarios de la Unidad Popular y de Pinochet. Resucitamos ambos fantasmas con lo peor de cada uno. Personalmente, este 11 desperté con dolor de guata y un nudo en la garganta. No sabía qué me podría haber pasado. Después caí en cuenta que era 11 de septiembre, que cayó de nuevo un día martes, como el original.

 

Mi apreciación es que este año los chilenos transformamos el 11 en un proyectil para tratar de destruir al adversario. ¿Es inocuo este hecho? ¿Es baladí o de poca importancia? Para nada, creo. ¿Qué consecuencias podría tener? Me parecen preguntas necesarias.

 

De seguir en este clima y este curso creo que podríamos volver a deteriorar mucho nuestra convivencia política y social. Podríamos caer en una polarización no muy diferente a la que tuvimos durante la UP y que nos condujo a tantas desgracias.

 

La batalla de declaraciones mediáticas sobre el 11 este año puede calificarse como una entre interpretaciones. Como por ejemplo, sobre quién fue el principal responsable del Golpe, si el contexto lo justificaba, si hubo muchas o no tantas violaciones a los derecho humanos, etc. Y los planteamientos se han hecho no para indagar o reflexionar, sino para probar que el adversario está equivocado y que está en deuda. Implícitamente se han hecho para descalificar al otro y para erigirse en un superior. De seguir en este clima y este curso  creo que podríamos volver a deteriorar mucho nuestra convivencia política y social. Podríamos caer en una polarización no muy diferente a la que tuvimos durante la UP y que nos condujo a tantas desgracias.

 

El tipo de restauración de la democracia que promovió y practicó la Concertación desde fines de los 80 hasta  inicios del 2000 no fue esa, sino muy diferente. Su líder indiscutido, Patricio Aylwin, buscó volver a la democracia uniendo el país y no manteniendo o profundizando sus divisiones. ¿Por qué se perdería ese espíritu y entramos en uno tan belicoso? ¿Cuándo exactamente empezó a pasar eso? Estimo que ocurrió cuando los partidos de la Concertación perdieron por primera vez la Presidencia de la República,  por la manera cómo tomaron esa derrota y, especialmente, por la orientación muy equivocada de Bachelet en su segundo gobierno.

 

Algunos sostienen que la actual polarización y la descalificación mutua exacerbada este último tiempo provendría del predominio que todavía tiene una generación de viejos marcados a fuego por el Golpe; y que se resiste a dejar el poder. No creo que sea tan simple. Muchos jóvenes en el ámbito político están adoptando las mismas conductas que se vieron durante la UP.

 

Para salir de este clima de recriminaciones mutuas me parece más determinante retomar el espíritu fundacional de la Concertación. Me refiero al espíritu de construir juntos un país auténticamente democrático. De hacerlo cada vez en más ámbitos, con más profundidad y extensión, abriendo más espacios de libertad y de oportunidades para todos los chilenos. Para eso se necesita que todos aprendamos a ganar y perder el poder político con naturalidad y a ejercerlo con respeto por las minorías y con una actitud básica de servicio. Sobre todo, que volvamos a tomar la firme decisión de dejar atrás el pasado, de dejar de usarlo como proyectil para derrotar a otros, como argumento para descalificar, y que promovamos y practiquemos una auténtica reconciliación.

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

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