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Publicado el 26 marzo, 2021

Ernesto Tironi: Una propuesta pro empleo “a la vena”: Exención de indemnización

Economista Ernesto Tironi

Propongo modificar la Ley Laboral para que los empleadores que contraten nuevos trabajadores en los próximos 24 meses queden exentos de la obligación de pagar a ellos la Indemnización por Años de Servicios (IAS) que dispone actualmente la ley a razón de un mes por año de servicio en el caso de que lo deba despedir.

Ernesto Tironi Economista
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Una de las consecuencias más graves de la pandemia y del estallido social del 2019 es el alto desempleo actual. Cerca de un millón de chilenos, y especialmente mujeres, están desempleados. Sufren no sólo de menores ingresos, sino también un golpe a su autoestima y autoconfianza. Tampoco pueden hacer un aporte con su trabajo a sus familias ni al país. Hay 240.000 más personas desempleadas en este momento que en el año pasado.

El gobierno ha implementado una serie de medidas para reducir la cesantía, pero sus resultados son muy limitados. ¿Qué hacer entonces? ¿Sólo esperar hasta que mejore la economía en general, el PIB? Creo que necesitamos hacer algo más ahora; con urgencia, audacia y efectividad.

Propongo algo audaz aunque requiera un intenso trabajo de explicación, escucha y persuasión: modificar la Ley Laboral para que los empleadores que contraten nuevos trabajadores en los próximos 24 meses queden exentos de la obligación de pagar a ellos la Indemnización por Años de Servicios (IAS) que dispone actualmente la ley a razón de un mes por año de servicio en el caso de que lo deba despedir. Por favor, señor lector, no me diga que “¡No!”, o “No se puede”, antes de leer sólo las siguientes 60 líneas.

Primero, entendamos bien lo que estoy proponiendo y después veamos por qué podría funcionar. Uno, no estoy proponiendo eliminar las IAS para todos los trabajadores de Chile; sólo para los que se contraten en los próximos 2 años. Dos, no estoy poniendo a riesgo el derecho adquirido por los que actualmente gozan de ese privilegio (aunque son una minoría de los trabajadores, ya que no acceden a él casi ninguno de los trabajadores de Pymes, los informales, los independientes y los a honorarios).

¿Por qué esto podría funcionar? Porque lo que tiene más frenada la contratación hoy es la incertidumbre de cómo va a seguir andando el país a futuro con la pandemia, la sucesión de elecciones claves, la nueva constitución y los vaivenes de la economía internacional. Entonces nadie se arriesga a contratar a alguien más, aunque vea que sus ventas empiezan a subir. Va a preferir ajustarse por otro lado o vender menos, pero no quedar obligado a pagar además indemnizaciones si acaso tengo que achicarme de nuevo. Menos sabiendo además que hoy tengo el doble de la deuda que hace un año, porque para sobrevivir he debido tomar los créditos del Gobierno con Fogape y que ahora me está costando mucho pagar. ¿De a dónde voy a sacar para pagar indemnizaciones más encima?

Esta propuesta implica una manera de compartir el riesgo que hay actualmente sobre sí y cuando se puede recuperar la demanda entre el empleador y el trabajador. El primero va a ceder en arriesgarse a contratar más trabajadores a pesar de su reticencia e inseguridad con los costos de entrenarlo y que no le resulte. El segundo, el trabajador, cederá en aceptar no recibir indemnización si lo despiden al segundo año.

A los lectores no conocedores de este tema, o que no han vivido la experiencia de ser empresario y pagar los impuestos y Previred todos meses (como la gran mayoría de los parlamentarios que promulgan las leyes y abogados y economistas que las redactan), todo esto le debe parecer una banalidad o una excusa para que los más ricos eludan cumplir las leyes o compartir sus utilidades. Lo digo así, porque era lo que creía personalmente por mi parte como economista por muchos años, antes de formar mis propias empresas. Hoy he aprendido que la vida de todos es un poco más complicada de lo que uno ve desde afuera.

Sigamos viendo. ¿Quiénes se opondrían primero a una medida como esta? Sin duda que la CUT y los grandes sindicatos del país. ¿Por qué? Porque sentirán amenazado su derecho adquirido a las indemnizaciones que tienen hoy, aún cuando esta propuesta no se las disminuya y ni se las toque. Igual que las AFPs se defienden de la Reforma Previsional. Los segundos que se opondrán son todos los políticos y parlamentarios de la actual izquierda y centro-izquierda. Los que viven bajo la ilusión del apoyo de esos sindicatos y están unidos a ellos bajo los mismos prejuicios ideológicos anticuados que comparten sus dirigentes.

¿Quiénes podrían apoyar? Las empresas que deben pagar de esa forma ineficiente a sus trabajadores, pensarán muchos. No es así, pienso, y he visto, yo. Para las grandes, este gasto es casi insignificante en sus grandes ventas. Para las Pymes es relevante, pero tienen muchos otros problemas como para preocuparse de esto. ¿Y los políticos y parlamentarios de centro derecha? No sé de ellos.

Un gobierno seriamente interesado en elevar el emprendimiento y la productividad, bajar el desempleo y desarrollar más oportunidades para los jóvenes debiera estudiar a fondo una política como la aquí propuesta. Espero que alguno de los numerosos candidatos actuales a Presidente la considere en su programa.

Concluyo con seis observaciones a favor de esta propuesta: Uno, sería mucho más efectiva que los subsidios al empleo que se han intentado en vano hasta ahora. El motivo es simple: los pequeños empresarios no tenemos el tiempo de hacer los papeleos, trámites, firmas notariales y otras bagatelas que exige la burocracia estatal para obtener algunos pesos por poco tiempo. El esfuerzo no compensa, y las probabilidades de éxito son bajas e inciertas. Dos, la medida que propongo tiene cero trámite; sólo dar libertad al trabajador y la empresa para acordar entre ellos un contrato distinto y solamente en el punto señalado aquí de las IAS y por tiempo limitado. Tres, tiene cero costo para el fisco. Cuatro, lo que propongo no se limita sólo a trabajadores que ganan el sueldo mínimo (como los subsidios del gobierno). Abarcaría también a muchos profesionales y jóvenes recién egresados (que son muchos de los cesantes) y que son quienes necesitan los empleadores para intentar salir adelante en tiempos post-pandemia; que sepan computación, operar remoto, en lo digital, etc. Cinco, esto se podría considerar como un experimento piloto y temporal de flexibilización del sistema de contratación laboral para ajustarla a la economía post-pandemia del siglo 21. Y seis, es una medida pro-emprendimiento y pro-aumento de productividad que es EL talón de Aquiles de la economía chilena en la última década.

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