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Publicado el 05 de octubre, 2018

Ernesto Tironi: El NO y Bolivia

Economista Ernesto Tironi
¿Habrá modo de iniciar una nueva relación armónica, que nos haga crecer a los dos países? ¿Cómo se podría generar? ¿Qué podemos y tenemos que hacer nosotros (no ellos)? Mi propuesta es iniciar a la brevedad diversos programas públicos de un Trato Especial para los Bolivianos. Los Programas TEB.
Ernesto Tironi Economista
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Tenía otra columna lista sobre el Plebiscito. Tendrá que esperar. Hoy, y para el futuro, considero que urge más empezar lo antes posible a diseñar una nueva relación con nuestro país vecino. No puede ser que desperdiciemos una oportunidad como esta. Menos que nos dejemos llevar por triunfalismos, arrogancias, sentimientos de superioridad y ánimo de dar lecciones a otros. Menos a las autoridades bolivianas.

 

¿Habrá modo de iniciar una nueva relación armónica, que nos haga crecer a los dos países? ¿Cómo se podría generar? ¿Qué podemos y tenemos que hacer nosotros (no ellos)?

 

Primero, tomemos conciencia del daño y los costos que nos acarrea seguir como antes. Desviación de recursos humanos y materiales a defendernos y pelear sin que nadie gane. Oportunidades perdidas, especialmente para el desarrollo del norte chileno. Gastos militares excesivos. Cierto desprestigio internacional que debemos contrarrestar. No vale la pena seguir una relación así y, si nos proponemos, podríamos cambiarla.

 

Mi propuesta es iniciar a la brevedad diversos programas públicos de un Trato Especial para los Bolivianos. Los Programas TEB. Así como se han ido desarrollando iniciativas para la Tercera Edad: entradas rebajadas para todo tipo de eventos. Obsérvese que sería una política que no requiere un acuerdo internacional con el Gobierno de Bolivia, ni nada por el estilo. Es algo que se dirige a las personas: los bolivianos de carne y hueso, para que ellos usen cómo y cuando quieran. Se trata de pasar por el lado de las autoridades políticas de nuestro vecino.

 

¿En qué consistiría? ¿Cómo operaría? Muy sencillo: extendiendo a los bolivianos, con excepción de aquellos más ricos, el acceso a servicios públicos que tienen los chilenos más pobres. Empezando por la educación, tanto universitaria como técnico-profesional. Si existe un grupo para el cual la gratuidad en educación tiene sentido, es para que vinieran miles de bolivianos a estudiar a nuestro país. Que lo conocieran, que establecieran más lazos, incluso familiares, con nosotros y para que nosotros los conozcamos y apreciemos más. Cada uno de esos estudiantes, al regresar a su país serán nuestros embajadores que desvirtuarían los estereotipos que cada cierto tiempo sacan a relucir los dirigentes políticos bolivianos que quieren ganar votos apelando a emociones negativas ancestrales de sus ciudadanos hacia los chilenos. La apertura hacia este trato especial podría extenderse tanto a la educación escolar como a la de Postgrado universitario. ¿Por qué no?

 

Esto requiere pensarse bien y entre todos. Que el Ministerio de Desarrollo Social realice una revisión exhaustiva de programas sociales que sea conveniente ampliar para que accedan a ellos los ciudadanos bolivianos.

 

Algo semejante podría irse haciendo en materia de salud. Ya hoy, muchos bolivianos adinerados se atienden en las mejores clínicas de Santiago, que les resultan mucho más baratas que las de Estados Unidos, donde iban antes. Pero esto se podría extender a clases medias, permitiendo que bolivianos cotizaran en Isapres o tuvieran seguros especiales de salud con atención en nuestro país.

 

Habría que buscar otros ámbitos en los cuales ofrecer un trato especial a los bolivianos. Tal vez subsidios al transporte, como existen hoy día para chilenos de zonas extremas. Permitir que ellos también usen esas franquicias. Subsidios focalizados. En fin, esto requiere pensarse bien y entre todos. Que el Ministerio de Desarrollo Social realice una revisión exhaustiva de programas sociales que sea conveniente ampliar para que accedan a ellos los ciudadanos bolivianos. Por supuesto que entre estas medidas debería incluirse derechos especiales para ellos en materia de inmigración, como por ejemplo un otorgamiento acelerado de residencia a quienes vivan en nuestro país sin sus documentos.

 

Las ventajas o beneficios de un programa como este parecen evidentes, pero naturalmente deben evaluarse cuidadosamente con números y un criterio amplio. Además, los beneficios no surgirán de inmediato. Es un programa de largo plazo. Pero no por eso poco rentable, tanto social como económicamente. Bolivia posee inmensas reservas de energía, petróleo y gas natural, de los que Chile carece. Habría grandes beneficios si el país puede bajar sus precios internos de la energía. También posee agua que se necesitan en grandes cantidades para el desarrollo del norte, especialmente en minería.

 

Una propuesta de este tipo abre oportunidades de trabajo importante para los dos países, especialmente en la zona norte donde somos limítrofes.

 

Otra ventaja evidente de una propuesta como esta es que no depende de la voluntad de los dirigentes políticos y gubernamentales bolivianos. Más todavía, introduce una cierta cuña entre estos últimos y los ciudadanos de a pié. No porque suelan ser engañados por sus dirigentes (esto lo decimos nosotros, pero… ¿estamos tan seguros?). Lo digo más bien porque frente al hecho de sentirse humillados por haber perdido el acceso al mar, tendrán la compensación de tener algunas ventajas que nos llevan a una relación menos desigual. Es obvio que, visto así el tema, con amplitud, los chilenos además debemos aprender a respetar más los sentimientos de frustración de la mayoría de los bolivianos, y los compensemos con algo que también les entregamos. Esto no es sólo un asunto económico y de generar un comercio libre en que teóricamente ambos ganan. Aunque sea verdad que probablemente eso ocurriría.

 

Pero no podría concluir sin decir también que esta propuesta abre oportunidades de trabajo importante para los dos países, especialmente en la zona norte donde somos limítrofes. En Bolivia, trabajo para los operarios de la industria del gas y el petróleo en el corto plazo. Pero en el largo plazo lo fundamental sería una población con más altos niveles educativos, tal vez mas emprendedores, que eleven el ingreso y el crecimiento de nuestro vecino. Y para Chile, también significaría más puestos de trabajo en universidades, institutos, escuelas y hospitales para los egresados de nuestros establecimientos educativos. Y parecido en otros sectores que atenderían más ciudadanos bolivianos.

 

Esta es una iniciativa a largo plazo, por eso el momento de empezarla es ahora. Aprovechemos la confianza en nuestras capacidades que nos trae hoy el recuerdo del triunfo del Plebiscito para decir: No más conflictos con Bolivia; trabajemos por la alegría de nuestros pueblos.

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

 

 

 

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