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Publicado el 07 de septiembre, 2019

Ernesto Tironi: Educación privada y subvencionada en el mundo (Parte II)

Economista Ernesto Tironi

Un estudio llevó a The Economist a concluir que «los gobiernos están en lo correcto al preocuparse sobre la contribución de la educación privada a la desigualdad, pero están equivocados en desalentar su crecimiento». ¿Será muy tarde para tomarlo en cuenta y corregir lo mal hecho?

Ernesto Tironi Economista
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Hace dos semanas escribí sobre la publicación por parte de la prestigiosa revista The Economist de un completo y profundo reporte especial sobre las tendencias de la educación subvencionada en el mundo. Sorprende la poca difusión y discusión que ese reporte ha tenido aquí, pese a lo radical de la reforma chilena y el intento de fundarla en las tendencias mundiales (Chile era una “anomalía retrógrada”). Por eso me pregunto: ¿Qué conclusiones sacará el estudio del Economist de la reforma chilena? ¿Va en la línea correcta? Cito textual las conclusiones de ese estudio.

En todo el mundo en desarrollo, la gente quiere más y mejor educación de la que provee el gobierno (subrayados míos). Donde las ciudades están creciendo a altas velocidades, el sector privado está cubriendo esa necesidad. En India, el sector privado educa casi a la mitad de todos los niños, en Pakistán más de un tercio, y en ambos países el sector estatal se achica. Incluso en lugares donde el Estado lo hace bastante bien, como Asia del Este, la gente más rica todavía quiere mejor escolaridad para sus hijos que aquella que obtienen las masas. Así, Vietnam, que tiene un sobresaliente sistema de educación estatal para ser un país pobre (medido por su desempeño en la Prueba Pisa de la OECD), también tiene un sector privado que crece más rápido que el estatal”.

“De muchas maneras, esta es una cosa excelente, porque el mundo está obteniendo más y mejor educación escolar. En los países ricos, después de tomar en consideración o ajustar por el background cultural y habilidades de estudiantes que están en escuelas privadas, los resultados de sus exámenes son parecidos a los del sector estatal. Pero en los países en desarrollo las escuelas privadas son mejores y mucho más eficientes. Un estudio de ocho estados de India encontró que, en términos de resultados de aprendizaje por rupia invertida, las escuelas privadas eran entre 1,5 y 29 veces más eficientes que las estatales”.

“Pero las escuelas privadas también elevan la desigualdad. Tienden a seleccionar estudiantes según su ingreso, acarreando a los mejores alumnos hacia mejores colegios que potenciarán sus chances (ya de partida superiores), mientras los peores alumnos van hacia colegios de pacotilla que van a erosionar más sus escasas posibilidades. Este es el motivo porque algunos gobiernos están aproblemados con el auge de la educación privada. Otros motivos son menos merecedores de crédito: que los sindicatos de profesores tienden a oponerse a ella (y a menudo tienen gran influencia en los gobiernos), que su crecimiento reduce el poder de los políticos. Así es que, por buenas y malas razones, los gobiernos están apretando a las escuelas privadas, prohibiendo utilidades, poniendo topes o bajando copagos (de las familias) y usando regulaciones para cerrarlas o hacerles la vida difícil”.

Y agrega el Economist: Los gobiernos están en lo correcto al preocuparse sobre la contribución de la educación privada a la desigualdad, pero están equivocados en desalentar su crecimiento. La libertad de cada persona para gastar su dinero en mejorar el potencial de sus hijos es una libertad fundamental. Ya sea que los gobiernos formalmente la permitan o no, las personas encontrarán las maneras de comprar educación privada, ya sea con tutores fuera de las escuelas o elevando el precio de las viviendas cercanas a buenas escuelas estatales”.

Los gobiernos deberían más bien enfocarse en mejorar el sector estatal, reproduciendo en ellos las virtudes del sector privado. Dar mayor libertad del poder de los profesores y sus sindicatos para una administración independiente (de las escuelas), está en la raíz del desempeño superior y más alta eficiencia de los privados. Los gobiernos entonces debieran hacer lo que más puedan para debilitar el poder de los sindicatos y darles a los directores de escuela más autonomía para innovar y para despedir profesores de bajo desempeño”.

“Para extender los beneficios de las escuelas particulares más ampliamente, los gobiernos debieran trabajar con ellas, pagando por le educación mediante vouchers que los apoderados puedan gastar en escuelas privadas o pagándole a escuelas administradas privadamente para educar niños financiados con fondos públicos (con subvenciones). Estos sistemas no siempre tienen éxito, pero Chile, Pakistán y Holanda han demostrado que grandes, bien diseñados y bien administrados sistemas de vouchers pueden funcionar bien. Los niños en Chile, cuyo completo sistema escolar está basado en vouchers, lo hacen mejor que todos los otros países latinoamericanos para los cuales la OECD tiene datos. Pero sistemas de vouchers debieran limitarse a colegios no-selectivos y que no cobran mensualidades adicionales a los apoderados; de lo contrario los gobiernos se encontraran subsidiando a los a los más ricos e incrementando la desigualdad”.

“El mundo enfrenta muchos problemas. Los gobiernos debieran dejar de comportarse como si uno de ellos fuera la educación particular. Al contrario, ésta aumenta las probabilidades de encontrar soluciones.”

Quienes nos opusimos a la reforma educacional de Bachelet 2 no supimos decirlo tan bien. Tampoco dispusimos de los recursos para investigar en profundidad en siete países de cinco continentes y resumir los resultados tan bien como lo hizo el Economist. ¿Será muy tarde para tomarlo en cuenta y corregir lo mal hecho?

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