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Publicado el 27 de marzo, 2019

Ernesto Silva: Un nuevo aire para Trump

Abogado, ex diputado Ernesto Silva

Hasta ahora, el gobierno de Donald Trump parecía capaz de navegar en tanta turbulencia, pero corría el riesgo de un golpe definitivo, que podía venir de la mano de un informe negativo del fiscal Mueller. Eso no sucedió, y el Mandatario ya inició su contraofensiva.

Ernesto Silva Abogado, ex diputado
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El informe que el fiscal especial Robert Mueller emitió la semana pasada en Estados Unidos marca un punto de inflexión en la política interna de ese país. La denominada “trama rusa” cierra una etapa de más de 20 meses de investigación, que involucró a decenas de fiscales y más de 50 oficiales del FBI. En el camino surgieron aristas como las de Michael Cohen o la de Paul Manafort, ambos colaboradores del Presidente Trump que resultaron condenados por distintas causas.

El punto central es que si bien la investigación abrió aristas que siguen su curso y procesos de investigación independientes, el Presidente Trump ha quedado liberado de la principal acusación que se la hacía: haber conspirado con los rusos para incidir en la elección interna de Estados Unidos. Si bien el informe no descarta otras irregularidades como una posible obstrucción a la justicia, el asunto ha quedado claro: no hay evidencia de colusión entre Trump y los rusos para incidir en la elección presidencial.

Esta decisión no la hemos conocido a través del informe del fiscal Mueller (el cual se mantiene en reserva), sino a través de una minuta de 4 páginas emitida por el Fiscal General de los Estados Unidos William Barr. Barr, un funcionario cercano al Presidente Trump y que reemplazó al removido Jeff Sessions, comunicó al país la conclusión central de esta investigación de casi dos años de extensión.

El informe del fiscal Mueller le permite al Presidente Trump volver a cuestionar a las elites y a los medios de comunicación más relevantes, que denunciaron y difundieron sistemáticamente la investigación.

Con este resultado, se genera un antes y un después en la situación política del Presidente Donald Trump. Imagínese por un momento qué podría haber pasado si la conclusión del informe Mueller hubiera sido la contraria. En primer lugar, es probable que los congresistas demócratas intentaran impulsar un proceso de “impeachment” contra el Presidente de la República, con una probabilidad razonable de tener éxito en la Cámara de Representantes, pero con una nula posibilidad de éxito en el Senado. Aún cuando el destino de un proceso de ese tipo pudiera ser el fracaso, el daño, el desgaste y el costo político para la administración Trump pudo haber sido enorme. En segundo lugar, un informe negativo para Trump pudo haber significado un aumento de republicanos interesados en desafiarlo en la primaria presidencial de su partido. En tercer lugar, una investigación que validara la hipótesis de conspiración con Rusia podría haber generado un impulso competitivo para el futuro candidato demócrata a la elección presidencial.

Pero el resultado fue diferente. Independiente de la opinión personal que cada uno tenga, el asunto ha quedado zanjado y el Presidente Donald Trump tiene un nuevo aire para en este tercer año de gobierno. Recordemos que su administración viene de tiempos turbulentos: la prolongada investigación del fiscal Mueller, la pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes en la elección de noviembre pasado, un arduo debate público por el muro a instalar en la frontera con México, y un prolongado conflicto -vinculado a lo anterior- entre el ejecutivo y el Congreso que implicó un largo “cierre del gobierno”, lo que conlleva la falta de financiamiento para una parte importante de los gastos públicos.

Si bien aún quedan muchas aristas pendientes, el elemento central de cuestionamiento fue descartado y su causa pierde fuerza.

Hasta ahora, el gobierno de Trump parecía capaz de navegar en tanta turbulencia, pero estaba en el riesgo de un golpe definitivo, que podía venir de la mano de un informe negativo del fiscal Mueller. Eso no sucedió, y el Mandatario ya inició su contraofensiva, denunciando que este proceso fue más bien un intento inconstitucional de destitución de su cargo. Más allá de la retórica, el cierre de la parte central de la investigación del fiscal Mueller implica un nuevo impulso para él.

En primer término, le permite una retórica para volver a cuestionar a las elites y a los medios de comunicación más relevantes, que denunciaron y difundieron sistemáticamente las investigaciones de Mueller. En segundo lugar, debilita la fuerza de los demócratas que querían iniciar un proceso de impeachment con miras a su destitución. Si bien aún quedan muchas aristas pendientes, el elemento central de cuestionamiento fue descartado y su causa pierde fuerza. En tercer lugar, este informe puede debilitar el interés de posibles candidatos republicanos de competir en una primaria con Trump, toda vez que una de sus debilidades ha sido resuelta y despejada. En cuarto lugar, esta decisión vuelve a hacer a Trump un candidato competitivo para intentar la reelección, generando en los cerca de 20 precandidatos demócratas un enorme desafío para arrebatarle el gobierno al final de su primer término. Hoy es posible sostener que el Presidente Trump enfrenta un escenario competitivo, pero con una probabilidad cercana al 50% de lograr la reelección.

Si bien la política es muy volátil y los escenarios pueden cambiar drásticamente, parece razonable sostener que las conclusiones del informe del fiscal Mueller marcan un hito central en el gobierno de Trump y en sus posibilidad de enfrentar de forma competitiva una reelección presidencial.

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