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Publicado el 12 de diciembre, 2018

Ernesto Silva: Mantener el norte en tiempos turbulentos

Abogado, ex diputado Ernesto Silva

En tiempos complejos se requiere liderazgo. Se necesitan líderes que entiendan los desafíos del presente y que estén dispuestos a escuchar los problemas con dedicación y pasión, pero también que estén dispuestos a conducir el país, a mostrar caminos diferentes, aún cuando ello implique una impopularidad transitoria.

Ernesto Silva Abogado, ex diputado
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Sin lugar a duda vivimos tiempos turbulentos, tanto a nivel nacional como en el plano internacional. A nivel internacional, las preocupaciones y tensiones son múltiples. La relación entre Estados Unidos y China revive su tensión después de la detención en Canadá de una importante ejecutiva de Huawei a requerimiento de Estados Unidos. En las últimas horas, existe especulación sobre la posible retención de un ejecutivo canadiense en territorio Chino como respuesta a la detención previa de su ciudadana. Aún cuando la guerra comercial entre China y Estados Unidos habría bajado de tensión en la reunión del G-20 en Buenos Aires, todo indica que en el presente y el futuro la relación de competencia estratégica entre China y Estados Unidos capturará la política internacional e incluso la dinámica interna en Estados Unidos. Esta relación se configura como la gran rivalidad estratégica de las próximas décadas.

 

Pero no se trata de la única tensión. En Francia el presidente Macron se ha visto desbordado por manifestaciones ciudadanas en París y en otros lugares de Francia, generando presiones para un gobierno que se inició con amplio apoyo y que hoy se ve severamente cuestionado por los extremos políticos franceses y también por demandas de clase media apremiantes e impacientes. En el Reino Unido, por su parte, la Primera Ministra May tuvo que postergar la votación del parlamento sobre su propuesta de acuerdo de Brexit, pues se aprontaba a obtener una contundente derrota incluso en sus propias filas, algo que no sólo habría hecho inviable el Brexit, sino que habría terminado -probablemente- con el mandato de la líder conservadora. La postergación de la votación por al menos un mes y su viaje de emergencia al continente, son sólo ejemplos de lo vulnerable que está la política y el debate en Inglaterra, y anuncian que los próximos meses pueden ser aún más tensos e inciertos.

 

En el plano nacional, la situación gatillada por la muerte de Camilo Catrillanca ha capturado la atención de la opinión pública. Ello ha involucrado el hecho puntual de la muerte del comunero mapuche, la situación general de La Araucanía, y, a nivel nacional, la debilidad institucional de Carabineros y sus capacidades y competencias actuales. Esto llegó a un punto alto de impacto político con la interpelación del día de ayer al Ministro del Interior, quien respondió en detalle y de forma directa las múltiples consultas de la interpeladora. Pero además de la convulsión por temas internos, el país debate en estos días sobre su posición en temas internacionales, a raíz de la decisión del gobierno de no suscribir el pacto sobre migraciones promovido por Naciones Unidas. Se trata de una decisión que -a juicio del gobierno- es consistente con sus principios sobre la política migratoria.

 

Uno de los principales problemas que han golpeado  a las democracias más desarrolladas en los últimos años ha sido esa desconexión profunda entre las elites y la ciudadanía, promoviendo iniciativas y temáticas que interesan a la opinión pública informada y sofisticada, pero que no logran sintonizar con una ciudadanía que espera respuestas sensatas y adecuadas para los problemas que enfrenta.

 

En todo este ambiente de incertidumbre e inestabilidad nacional e internacional, es muy difícil mantener el norte, pero es indispensable hacerlo para un gobierno de centro derecha que promueve el progreso anclado en las ideas de la libertad, la democracia, la justicia y el mérito. ¿Cómo mantener el norte en tiempos de tanta turbulencia?

 

No existe una receta o bala de plata, pero sí existen aspectos que ayudan. Cuatro elementos a considerar.

En primer lugar, mantener la conexión real, profunda y cercana con los sentimientos y necesidades de las grandes mayorías ciudadanas. Tal vez uno de los principales problemas que han golpeado tanto a las democracias más desarrolladas en los últimos años, ha sido esa desconexión profunda entre las elites y la ciudadanía, promoviendo iniciativas y temáticas que interesan a la opinión pública informada y sofisticada, pero que no logran sintonizar con una ciudadanía que espera respuestas sensatas y adecuadas para los problemas que enfrenta. En este aspecto, la prioridad del actual gobierno de generar más empleo, dar mayor seguridad y mejorar la eficiencia de los servicios tiene sentido y es coherente con mantener la cercanía con el mundo real.

 

Se necesitan líderes que entiendan los desafíos del presente y que estén dispuestos a escuchar los problemas con dedicación y pasión, pero también que estén dispuestos a conducir el país, a mostrar caminos diferentes, aún cuando ello implique una impopularidad transitoria.

 

Un segundo elemento es la capacidad de reacción ante los nuevos eventos. Los gobiernos deben ser fieles a sus programas, a su norte, pero para ello deben tener la capacidad de responder a los conflictos que emergen, a aquellos temas que no estaban en la agenda y que demandan reacción y capacidad de respuesta política. Durante este gobierno, han habido temas emergentes como el movimiento de las mujeres, o incidentes como el caso Catrillanca y el conflicto en Carabineros. Hasta ahora, el gobierno ha demostrado -con distintos niveles de éxito- que puede enfrentar la coyuntura, pero ello debe mantenerse hacia el futuro porque sin lugar a dudas vendrán muchos más eventos y situaciones emergentes y complejas.

 

En tercer lugar, seguir cultivando las ideas y las propuestas que ayuden a resolver los problemas de las personas, inspirados en las ideas la libertad y la dignidad de las personas. A través de una reflexión permanente que debe desarrollarse en los partidos políticos, en los centros de pensamiento, en los foros universitarios y en los medios de comunicación, la centroderecha debe seguir actualizando, renovando e impulsando una mirada libre, sensata y de futuro para enfrentar los problemas del país.

 

Por último, en tiempos complejos se requiere liderazgo. Se necesitan líderes que entiendan los desafíos del presente y que estén dispuestos a escuchar los problemas con dedicación y pasión, pero también que estén dispuestos a conducir el país, a mostrar caminos diferentes, aún cuando ello implique una impopularidad transitoria.

 

Vivimos tiempos turbulentos y lo seguirán siendo hacia el futuro. Es fundamental mantener el norte y continuar con convicción el camino iniciado en el actual gobierno de Chile Vamos.

 

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

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