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Publicado el 27 de febrero, 2019

Ernesto Silva: Hacer un buen gobierno no basta para reelegirse

Abogado, ex diputado Ernesto Silva

La única forma de ser más que un paréntesis en la historia de Chile es lograr tres cosas fundamentales: cumplir con el compromiso de avanzar más rápido y en forma mucho más eficiente en  crecimiento y empleo, delincuencia y pobreza. Esos ejes constituyen el corazón de la promesa inicial y son los generan más expectativas en la ciudadanía.

Ernesto Silva Abogado, ex diputado
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En marzo el gobierno del Presidente Sebastián Piñera cumple un año a cargo del país, tiempo suficiente para hacer análisis no solo de su desempeño, sino también de la agenda que le permitirá a Chile Vamos proyectarse en el tiempo, pavimentando el camino a la reelección.

Los primeros años suelen ser complejos, ya que los equipos deben primero instalarse y luego pasar a un proceso de adaptación y ajuste político y comunicacional, pero además porque es necesario poner orden, tomar el control y dar confianza. Superada esta etapa se espera que estén preparados para leer en forma clara y precisa la realidad del país, con el objetivo de proponer en una agenda de acciones concretas, que se adapte tanto al programa de Gobierno como a las expectativas ciudadanas.

Sin duda este primer año de Gobierno ha sido correcto, pero no extraordinario. Si bien se han cometido errores que han impedido avanzar más rápidamente en el programa inicial, hoy vemos con optimismo la forma en que se están haciendo las cosas y las decisiones que se están tomando para abordar temas claves para el país, como educación, salud, pensiones e infancia, etc.

Sin embargo, el optimismo no puede nublar la realidad. Pensar que la tranquilidad o la inercia son suficientes para proyectar la coalición más allá del 2021, constituye un diagnóstico totalmente errado. En Chile la reelección presidencial ha sido siempre extremadamente difícil y, por el contrario, la alternancia en el poder ha sido considerada relevante para la consolidación democrática, teniendo como única excepción la sucesión de gobiernos de la Concertación.

Para seguir a la cabeza del país, el Gobierno debe necesariamente mejorar la sintonía fina y conectar mucho mejor con la ciudadanía y los temas que la preocupan, debe escuchar más sin descuidar la agenda y el propósito con que fue elegido: mejorar radicalmente la calidad de vida de las personas, mediante políticas públicas que respondan a grandes necesidades sociales, desde una perspectiva de futuro.

En este sentido, la única forma de ser más que un paréntesis en la historia de Chile es lograr tres cosas fundamentales: hacer un buen gobierno y cumplir con el compromiso de avanzar más rápido y en forma mucho más eficiente en crecimiento y empleo, delincuencia y pobreza. Esos ejes constituyen el corazón de la promesa inicial y son los que generan más expectativas en la ciudadanía.

Durante todos los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría, Chile Vamos actuó como un motor y funcionó como un músculo, que orientaba en debate hacia nuevos temas y miradas de futuro, en contraposición a la obsesión de algunos sectores de concentrar la discusión pública en el pasado. Estar en el gobierno no puede ser una excusa para dejar de cumplir ese rol. Si los partidos quieren seguir siendo gravitantes, deben hoy más que nunca transformarse en instituciones capaces de conectar con la ciudadanía y leer mejor los nuevos tiempos.

Como nunca, hoy Chile Vamos tiene corriendo en paralelo y con fuerza a varios potenciales candidatos, lo que debe ser mirado como una oportunidad. Todos ellos deben jugar en una cancha con reglas claras, en primarias abiertas y competitivas, que permitan mostrar la diversidad y la potencia de un sector, que con algunas diferencias pero un sólido proyecto en común, nos permita proyectarnos al futuro.

Gobernar bien no es suficiente. El 2019 es el año para liderar los cambios que el país necesita y actuar con convicción para movilizar a la opinión pública y convencer a la oposición de que los consensos son necesarios para avanzar.

Hoy existe la oportunidad y la responsabilidad histórica de dar  el salto definitivo para transformar a Chile en un polo real de desarrollo en América Latina, recuperar terreno perdido y sobre todo hacernos cargo definitivamente de  los temas que más preocupan a los chilenos, con una mirada fresca, moderna e innovadora.

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

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