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Publicado el 19 de septiembre, 2018

Ernesto Silva: En búsqueda de identidad… ¿o no?

Abogado, ex diputado Ernesto Silva

La síntesis entre las posiciones liberales en lo económico y conservadoras en lo valórico-social que caracterizó a la centroderecha chilena está cerrando una etapa, y el gobierno de Sebastián Piñera está cumpliendo un rol activo en empujar dicha revisión y cambio.

Ernesto Silva Abogado, ex diputado

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El primer semestre de gobierno -que entró en receso dieciochero- termina con la aprobación del proyecto de identidad de género que incluye una indicación del Ejecutivo para permitir que menores entre 14 y 18 años puedan ser parte de esa norma bajo ciertas circunstancias. Aunque lo incluido en la indicación no era parte del programa de Sebastián Piñera, todo indica que el gobierno decidió actuar de forma pragmática, dado que una mayoría de la ciudadanía apoya la aprobación de esta ley. O, tal vez, pudo haber sido persuadido por nuevos argumentos, distintos de aquellos que ponderó al formular su campaña presidencial. Cualquiera sea la razón, la realidad es que esta aprobación no fue una decisión de la coalición política que apoya al gobierno. Fue una decisión al interior de éste. De hecho, la mayoría de sus parlamentarios estuvo en contra de la inclusión de los adolescentes entre 14 y 18 años.

 

Más allá del mérito del proyecto de ley -no es mi intención argumentar sobre el mismo-, lo relevante a mi juicio es que se trata de una más de las iniciativas que la centroderecha como coalición no sabe bien si apoyar, rechazar, o dejar “pasar”. Sí, esto sucede por diversas razones. La primera es porque la coalición -y el mundo- han cambiado, y constituyen un grupo más amplio y diverso de partidos y movimientos que aquel que actuaba de forma razonablemente predecible en las últimas décadas. La segunda es el avance de la política de minorías e identidades, aquella que levanta banderas temáticas y que instala en la agenda pública asuntos que movilizan a grupos acotados pero con intensidad de preferencia por el tema. Pero lo tercero -y tal vez lo más importante- es que esta tramitación revela una falta de reflexión y posición ante los temas a nivel de los partidos.

 

Salvo excepciones, es difícil identificar la posición de cada uno de los que componen la coalición de gobierno. Evópoli optó por un camino liberal, pero RN y la UDI parecieran no zanjar una posición anclada en un conjunto de ideas que le den sustento, ya sea en una u otra dirección.

 

Pareciera que faltaron argumentos. De hecho, ¿cómo resumiría usted la posición y los argumentos de los partidos? Salvo excepciones, es difícil identificar la posición de cada uno de los que componen la coalición de gobierno. Evópoli optó por un camino liberal, pero RN y la UDI parecieran no zanjar una posición anclada en un conjunto de ideas que le den sustento, ya sea en una u otra dirección. Primó, en cambio, la lógica de dar libertad de acción, concepto que suele ocultar una de dos opciones: una falta de definición propia como partido sobre el asunto que se enfrenta, o bien actuar de forma pragmática, considerando que la definición en ciertos temas excluye a votantes y aleja a electores.

 

Si bien la centroderecha chilena debiera concentrar su eje de futuro en la propuesta de progreso económico y social para el país, debe también construir una posición sobre los temas que implican definiciones en la cultura y los valores que organizan la vida en común. La evolución de la sociedad demanda que los grupos políticos ofrezcan una mirada, una alternativa y un camino para hacer frente a los desafíos contemporáneos. Es ahí donde falta reflexión, debate y propuesta. Esa mirada puede incluir el tomar definiciones concretas o bien definir que en ellos no existirá una posición definitiva, tal como ha ocurrido con los grandes partidos aglomeradores de centro derecha en otras latitudes.

 

Los ejes ordenadores del período post transición -Pinochet, modelo económico, institucionalidad política, por mencionar sólo algunos-, no son suficientes para articular a los partidarios de la coalición. Esa mirada se agotó, y se requiere actualizar la propuesta hacia el futuro. La síntesis entre posiciones liberales en lo económico y conservadoras en lo valórico-social que caracterizó a la centroderecha chilena está cerrando una etapa, y el gobierno de Sebastián Piñera está cumpliendo un rol activo en empujar dicha revisión y cambio. Lo esta haciendo desde su acción concreta y práctica -y tal vez el proyecto de identidad de género se enmarca en dicho impulso-, pero ella requiere una reflexión propia, separada e independiente por parte de los partidos que conforman su coalición, todo ello si el sector pretende proyectarse como una coalición que enfrenta con sentido común e identidad el futuro político de Chile.

 

Algunos han planteado la tesis del partido único, como una forma de evitar la fragmentación y reconocer en un solo bloque la coexistencia de diversas visiones sobre la cultura y la modernidad. Otros han planteado una especie de “revival” de la historia pasada, con la especificación de un partido Conservador, un Nacional y un Liberal.

 

Este fenómeno es especialmente desafiante para la UDI, quizás el símbolo del denominado “chicago-gremialismo” de los 80, 90 y 2000. Su espacio político y su identidad se ve desafiada. Surge un Kast (José Antonio) por el lado conservador, otro Kast (Felipe) por el lado liberal. ¿Cuál será su espacio futuro? Ese es uno de los puntos relevantes que sus líderes deben abordar con mayor celeridad en los próximos años.

 

Pero más allá de la UDI, ¿cómo enfrenta la centro derecha este debate? Algunos han planteado la tesis del partido único, como una forma de evitar la fragmentación y reconocer en un solo bloque la coexistencia de diversas visiones sobre la cultura y la modernidad. Otros han planteado una especie de “revival” de la historia pasada, con la especificación de un partido Conservador, un Nacional y un Liberal. Tal vez todo ello responda más bien al debate de las tácticas y las herramientas, más que a la discusión de fondo: ¿cómo definen su identidad, su posición y sus argumentos los partidos de centroderecha ante los debates que genera la modernidad? ¿U optan por no definir posición e identidad en estos temas?

 

El impulso por parte del gobierno de la indicación para incluir a menores entre 14 y 18 años en el proyecto de identidad de género dejó en evidencia que los partidos de centroderecha necesitan reflexionar sobre sus posiciones y tomar caminos. Si bien a la vuelta de las fiestas patrias el gobierno debiera retomar con fuerza su agenda económica y de política social, la coalición no debe renunciar a la reflexión y el debate sobre su identidad y sus posiciones en los debates de futuro. Es necesario intentar -aunque sea difícil- caminar y masticar chicle al mismo tiempo.

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

 

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