Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 16 de enero, 2019

Ernesto Silva: El Frente Amplio se desfonda políticamente

Abogado, ex diputado Ernesto Silva
Las declaraciones de Boric y Santibáñez, las objeciones del Servel a gastos y rendiciones de Revolución Democrática, los conflictos internos habituales al interior de sus movimientos y partidos, la falta de resultados positivos en Chile y el mundo, hacen que el esfuerzo discursivo y el posicionamiento político del Frente Amplio se debilite y pierda valor. Su promesa discursiva ya no es creíble.
Ernesto Silva Abogado, ex diputado
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Si bien Marisela Santibáñez viene del PRO y no de los grupos que conformaron originalmente el Frente Amplio, se trata de una parlamentaria que se incorporó al Congreso como parte de un nuevo grupo político en la izquierda, más allá de las ex Concertación y Nueva Mayoría. Por ello, su frase sobre Jaime Guzmán dada a conocer en los últimos días impacta no sólo a la opinión pública en general, sino al Frente Amplio como conglomerado, el grupo político que hoy se encuentra más a la izquierda en el eje izquierda-derecha de los partidos políticos.

Sus declaraciones se suman a la seguidilla de errores cometidos por Gabriel Boric en los últimos meses (o tal vez no son errores, son sólo un transparente reflejo de sus convicciones). Cualquiera sea el caso, la verdad es que el Frente Amplio se está desfondando políticamente.

El Frente Amplio se presentó como un grupo que aspiraba a presentar y promover ideas de futuro.

Son varias las razones que explican este acelerado desfonde. Para entenderlas, es bueno recordar el contexto y las razones que ayudan al surgimiento y crecimiento de ese grupo político. El Frente Amplio se presentó como una alternativa a la política tradicional, como una nueva forma de hacer política no contaminada, que dejaría atrás las malas prácticas y los acuerdos cupulares que activamente denunciaban. Ellos y los otros. Los buenos y los malos. Pretendían ser una alternativa a la supuestamente política acomodada y a la falta de convicción de la transición. Se presentó como una nueva generación de líderes con mejores estándares de hacer política, que actuarían desde las convicciones y que cuidarían las formas de actuación. Se presentó como un grupo que aspiraba a presentar y promover ideas de futuro. Se presentó como un grupo que desconocía y no validaba lo hecho en las décadas previas de gobiernos de la Concertación y la Alianza por Chile. Buscó imponer una supuesta legitimidad moral para actuar en política. Esta última nunca existió o bien se quebró definitivamente en los últimos meses.

Nadie puede decir que el balance en estos años sea totalmente negativo. De hecho, han tenido éxitos electorales y se transformaron en una coalición política relevante (aunque internamente muy dividida y con pocos votos para varios de sus parlamentarios) en la discusión nacional con posterioridad a la elección presidencial y parlamentaria de 2017. Posicionaron tres liderazgos relevantes: Sánchez, Boric y Jackson. Se convirtieron en favoritos de los medios de comunicación, especialmente de sus periodistas y editores, quienes les perdonan conductas y declaraciones que a ningún otro actor político le serían toleradas.

Pero aunque el Frente Amplio siga siendo un grupo electoral relevante, las conductas de algunos de sus líderes y sus prácticas políticas como coalición, anuncian un desfonde político relevante, un golpe a los fundamentos de su propuesta política, una pérdida de su pretendida superioridad moral para actuar en política. Y sin eso, son sólo un grupo político más, que tendrá que competir con otros ofreciendo a la ciudadanía propuestas razonables y sensatas para mejorar el destino de los chilenos.

La ex Nueva Mayoría tiene una gran oportunidad de diferenciarse del Frente Amplio al aportar sentido común, ideas y sensatez para acordar reformas que contribuyan a enfrentar problemas importantes para el país y ofrecer soluciones viables a los chilenos.

Las declaraciones de Boric y Santibáñez, las objeciones del Servel a gastos y rendiciones de Revolución Democrática, los conflictos internos habituales al interior de sus movimientos y partidos, la falta de resultados positivos en Chile y el mundo, hacen que el esfuerzo discursivo y el posicionamiento político del Frente Amplio se debilite y pierda valor. Su promesa discursiva ya no es creíble.

Este nuevo escenario implica una oportunidad para la centroizquierda representada por la ex Nueva Mayoría, una coalición que parecía intimidada por el impulso emergente del Frente Amplio. Pero en el nuevo entorno, y desapareciendo la percepción de superioridad moral de un grupo por sobre otro, lo que importa es el mérito de las ideas y la forma de actuar para enfrentar el presente y el futuro.

Este año 2019 es un año fundamental para las reformas que promueve el gobierno de Chile Vamos, y la ex Nueva Mayoría tiene una gran oportunidad de diferenciarse del Frente Amplio al aportar sentido común, ideas y sensatez para acordar reformas que contribuyan a enfrentar problemas importantes para el país y ofrecer soluciones viables a los chilenos. Es momento para ejercer liderazgo.

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más