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Publicado el 28 de marzo, 2015

En defensa de los partidos políticos

Sin tener que esperar informes, trámites legislativos o amplios consensos para rectificar el camino, desde hoy los partidos políticos pueden dar señales de apertura y pueden corregir prácticas.
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Las crisis de credibilidad y confianza en los sistemas de partidos políticos pueden llevar al reemplazo de democracias de corte republicano por caudillismos y populismos. Ejemplos nos sobran; todos sabemos cuál fue el desenlace de la República de Weimar, o recordamos cómo Silvio Berlusconi o Hugo Chávez llegaron al poder luego de escándalos que derrumbaron al sistema tradicional de partidos de sus respectivos países.

Chile hoy sin duda vive una profunda crisis de credibilidad, así, según los datos de la encuesta CADEM del mes de marzo, un 78% de los chilenos manifiesta tener poca confianza en los partidos políticos y un 76% sostiene que en ellos existe mucha corrupción. Estos datos, sin duda, no son compatibles con una democracia sólida.

Afortunadamente somos muchos los que creemos que aún las instituciones republicanas están a tiempo de reacción y aprovechar, aunque suene cliché, la crisis como una oportunidad.

Si bien esta falta de confianza es anterior a los casos Caval y Penta, estos nos sirven para ponerla de relieve e incentivar a las correcciones que nos permitan seguir fortaleciendo a las instituciones y, por lo mismo, seguir avanzando en el exitoso proceso democrático de nuestro país.

Sin tener que esperar informes de comisiones, trámites legislativos o amplios consensos para comenzar a rectificar el camino, desde hoy los partidos políticos, entre otros, pueden dar señales de apertura y pueden corregir prácticas que finalmente los han alejado de los ciudadanos y de sus propios afiliados.

Desde Chile Transparente, Capítulo Chileno de Transparencia Internacional, estamos trabajando codo a codo con muchos partidos que han visto en la crisis una oportunidad para avanzar en estándares de transparencia, aún básicos, pero sin duda que para culturas organizacionales donde la transparencia ha sido más bien un recurso retorico y no una práctica parecen más que relevantes.

De esta forma estamos promoviendo la adopción de 23 estándares de transparencia, que buscan entregar a los ciudadanos apertura en tres áreas:

  • Transparencia en estructura y procedimientos internos.
  • Transparencia en ideología y posición programática.
  • Transparencia financiera y vínculos con terceros.

Creemos que no es necesario esperar el financiamiento fiscal permanente hacia los partidos para justificar la implementación de estándares de transparencia. Los partidos tienen una función pública importante tal como lo define su ley orgánica, esta es “Contribuir al funcionamiento del régimen democrático constitucional y ejercer una legítima influencia en la conducción del Estado, para alcanzar el bien común y servir al interés nacional”.

Hoy, debido a la reforma al sistema electoral, existe una peligrosa tendencia a la proliferación de partidos políticos sin exigirles estándares mínimos de calidad. La ley solamente exigirá requisitos formales mínimos que más encima pueden ser burlados. Ha quedado continuamente de manifiesto que el SERVEL hace más bien fe de lo que los partidos declaran, debido a su fragilidad institucional, normativa y financiera.

A nuestro juicio, y así lo demuestran las cifras oficiales del Servicio Electoral, por lo general los partidos políticos son precarios, algunos no alcanzan ni siquiera a tener ingresos superiores a los 200 mil pesos en promedio mensuales, por lo que se hace imperioso el cambiar el modelo de financiamiento imperante.

Proponemos para lo anterior el financiamiento público permanente a cambio de mínimos de calidad y transparencia antes mencionados, así como también el fortalecimiento de las donaciones de personas naturales, incluyendo casos de anonimato y con un tope de 200 UF anuales, y propiciar el pago de cuotas partidarias mediante el sistema de match funding, donde por cada peso que aporta un militante el Estado pone un porcentaje, obviamente con un tope razonable en el monto del aporte.

Es ahora, o luego puede ser tarde, el momento para defender a nuestros partidos por muy impopular que esto sea, apoyarlos en los profundos cambios que se requieren en materia de transparencia y defenderlos de los ataques de aquellos que creen que es posible vivir en una democracia sin partidos.

 

Alberto Precht, Director Ejecutivo Chile Transparente.

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO

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