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Publicado el 04 de marzo, 2015

¿Empujón?

El caso Caval podría ser un empujón a ciertos sectores de la NM que han abogado por suplir las falencias de gestión, con un apego a las promesas de campaña.
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Renuncias, diligencias del Fiscal, declaraciones, acusaciones. Cada día algo nuevo sale a la luz con el caso Caval. Lo cierto es que más allá de lo judicial y comunicacional, este golpe al gobierno puede dejar no sólo fuertes huellas en la credibilidad de las autoridades involucradas, sino que lamentablemente podría ser un empujón más para acelerar o, peor aún, acelerar y profundizar las mal diseñadas y peor enfocadas reformas del “Programa”. Porque es probable que para cambiar el tema o alinear las crecientes voces al interior de su coalición, La Moneda recuerde su mantra de los primeros meses y vuelva al “ladrillo”, como lo bautizó la Presidenta, para tratar de retomar la agenda. Esto podría suponer apretar el acelerador a los cambios en el mercado laboral que se están discutiendo en el Congreso, los que van en desemedro de los trabajadores, radicalizar los proyectos de gratuidad en educación superior o instalar una discusión apresurada una nueva Constitución. Y quizás qué más, porque no hay que olvidarse que el documento en cuestión tiene más de 190 páginas, a lo que se suman algunos anuncios por aquí y otros por allá.

Y de eso nada bueno puede venir. El actual Gobierno ha demostrado que usa sus mayorías cuando lo necesita, aunque tenga en contra una avalancha de cuestionamientos de la ciudadanía y la opinión de gran parte de los técnicos. Así lo demostró con el aumento de impuestos el año pasado y hace unas semanas, cuando apuró la discusión de un cambio escolar que merecía más tiempo y más dedicación que una conversación de tómbolas y edificios. Los cambios ya anunciados para este año, salvo la reforma sindical ya mencionada, aún son titulares. Pocos detalles hay del proyecto de gratuidad en la educación superior y menos de los mecanismos para abrir el debate constitucional. Ni siquiera de la anunciada carrera docente, que vendría para compensar el hecho que poco se habló de calidad en la legislación aprobada en el verano, hay muchas luces.

El caso Dávalos, con todo lo nocivo que nos parece hoy, podría ser aún peor porque podría ser un empujón a ciertos sectores de la Nueva Mayoría que han abogado por suplir las falencias de gestión y la desaceleración, con un apego a las promesas de campaña. Es de esperar que primen, por el contrario, las voces moderadas, que pese a la tentación de tirar fuegos artificiales en materia educacional y constitucional, exijan un debate serio.

 

Marily Lüders, Foro Líbero.

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