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Publicado el 10 de marzo, 2015

Empleo femenino: tiempo de abordar nuevos desafíos

Sólo un cambio real de mentalidad y una legislación acorde a ello pueden ayudarnos a derribar las inequidades de género.
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Aunque no existe certeza histórica acerca del origen del Día Internacional de la Mujer, las versiones más difundidas apuntan a que éste surge a finales del siglo XIX y está ligado a demandas como el derecho a voto, menor discriminación, mejores condiciones laborales y a la posibilidad de ocupar cargos públicos, entre otras reivindicaciones.

A pesar de los progresos, para muchas chilenas muy poco ha cambiado desde entonces. El 14 de febrero pasado, en Paine, una mujer fue asesinada por su marido porque tomó la decisión de trabajar. Como este, regularmente conocemos episodios de mujeres que al no permitir que se les arrebaten derechos básicos, terminan trágicamente. Muchas de ellas engrosan la cifra de mujeres inactivas que declaran no haber buscado empleo porque algún miembro del hogar no se lo permite. De acuerdo a datos del INE, al trimestre noviembre-enero 2015 había 13.650 mujeres de 18 años o más en esta situación. Así, en el Chile de 2015 aún existen miles de mujeres fuera de la fuerza laboral no por razones de estudio u otros motivos razonables, sino simplemente porque alguien no las deja trabajar.

Pero fuera de estos graves casos, el factor que genera mayores consecuencias negativas en el empleo femenino es la ausencia de una cultura de corresponsabilidad, donde la lógica que impera es que la madre es responsable del cuidado de los hijos y el padre sólo “colabora” en ello. En efecto, las cifras muestran que virtualmente sólo las mujeres se marginan de ingresar a la fuerza laboral por ser responsables del cuidado de los hijos o personas dependientes: de los 1.393.728 que esgrimen dicha razón para estar inactivos al trimestre noviembre-enero 2015, el 98% son mujeres. Este aspecto cultural se refleja también en las brechas salariales. En base a datos de la última NESI, se estima que los ingresos laborales por hora de los hombres superan en 28,5% promedio al de las mujeres. Estas diferencias arbitrarias se deben a que las leyes replican la lógica sociocultural. Así, la ley otorga a la madre derechos laborales como permisos y fueros que no obtiene el padre, lo que eleva artificialmente el costo de contratar mujeres. Estas diferencias de costo van desapareciendo a medida que la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos gana terreno en la sociedad.

Nuestro país debe abordar estos desafíos. Es indispensable reformar la legislación de beneficios como el de sala cuna, eliminando el costo fijo a la contratación de mujeres que impone el actual diseño. Por otra parte, muy pocos hombres participan del periodo de permiso postnatal, pese a que existe la instancia en la ley. Según cifras de la SUSESO, apenas 225 hombres hicieron uso del postnatal parental en 2014. Nuevamente esto requiere cambios al diseño actual. A modo de ejemplo, varios países de la OCDE establecen pisos mínimos importantes de permiso postnatal para el padre como Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia, mientras que otros como Italia, Japón y Portugal premian con más permiso cuando ambos padres participan de este proceso.

Aunque en el último tiempo en Chile el debate sobre desigualdad parece haberse reducido meramente a la arista de los ingresos, estas otras desigualdades pueden ser tanto o más negativas y nos dañan profundamente como sociedad. Sólo un cambio real de mentalidad y una legislación acorde a ello pueden ayudarnos a derribar las inequidades de género.

 

Juan Bravo, Analista senior CLAPES UC.

 

 

FOTO:MARIBEL FORNEROD/AGENCIAUNO

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