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Publicado el 19 de abril, 2019

Eleonora Urrutia: El futuro político de la Argentina

No saber a estas alturas quiénes serán los candidatos definitivos genera desconcierto en los mercados y en la gente. El debate es entre la posibilidad que el peronismo federal bendiga un candidato razonable que pase la primera vuelta y que Mauricio Macri logre frenar la inflación y aparezcan los primeros brotes de la reactivación.

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En consonancia con la crisis cambiaria que estalló a mediados del año pasado, el dato más característico del espacio político argentino actual es la incertidumbre. La falta de certezas y la inquietud que ello provoca, sin embargo, solo en parte se debe a la presencia de Cristina Fernández en el pelotón de presidenciables. Si todo se redujera a los peligros de un kirchnerismo presidente, acaso las cosas serían más sencillas. Hay, además, un gobierno que da la imagen de no saber cómo actuar en medio de la situación compleja que atraviesa el país. Para suscitar confianza se requiere un líder confiable y pareciera que cada vez más gente abriga dudas respecto de la capacidad del presidente en este sentido, aunque un porcentaje de ellos esté convencido que por ahora no hay otra alternativa que votar a Cambiemos.

Por otra parte, se suman las intrigas que generan el peronismo federal y Roberto Lavagna. No se sabe si tendrán o será candidato, ya que no se han pronunciado al respecto, Cristina Fernández incluida, y no es esperable que lo hagan antes de principios de junio, fecha de presentación de las listas para las internas. Ninguno debe dar explicaciones por su silencio; al fin y al cabo es parte de su estrategia electoral. De todos modos, y al margen de su voluntad, no saber a estas alturas quiénes serán los candidatos definitivos genera desconcierto en los mercados y en la gente.

Esta película se proyecta en el telón de fondo de una crisis económica y financiera de proporciones. La inflación de marzo fue del 4,7% y la de abril no será mucho menor por el impacto de la última subida del año de las tarifas de combustibles, gas y transporte. Por su parte, el incremento de tasas para frenar la inflación y el tipo de cambio profundiza la recesión. Si bien los dólares del préstamo del FMI y del agro son ases del gobierno frente a una demanda alta de la divisa extranjera, como contrapartida juega el corset que el organismo multilateral ha impuesto al gobierno en términos de bandas de intervención y montos diarios de los que el Tesoro dispone. Apartarse del programa del Fondo sería suicida.

Aún cuando sea cierto que el actual presidente no generó este entuerto, lo administró con más optimismo que realismo.

En tanto el dólar es la moneda real argentina, asumir que las carteras de personas y mercados cambiarán en los siguientes meses constituye una lógica de análisis. Es altamente probable que esta deriva del tipo de cambio se acompase con el calendario electoral, cuyas fechas emblemáticas son el 22 de junio (cierre de listas), 11 de agosto (PASO o primarias obligatorias), 27 de octubre (primera vuelta electoral) y 24 de noviembre (segunda vuelta). Dato al margen: las últimas dos fechas eleccionarias coinciden con las de Uruguay, el otro país sudamericano con elecciones en el 2019.

Cristina Fernández vivió fuera del mundo: no pagó las cuentas, dilapidó los años de crecimiento e incrementó el gasto público de manera sideral. A Mauricio Macri esa herencia no le explotó en tanto tuvo los fondos suficientes para hacerle frente. Pero el mundo cambió y para seguir financiándose debió recurrir al Fondo, lo que no quita que tenga que hacer un ajuste. Es un proceso complejo porque a la inflación se la frenaría, en parte, con elementos que profundizan la recesión y asumir el empobrecimiento de todos los argentinos, que es su consecuencia natural, no es un lema precisamente ganador. Y aún cuando sea cierto que el actual presidente no generó este entuerto, lo administró con más optimismo que realismo. Su culpa radica en no haber aclarado al asumir el estado caótico en que estaba sumido el país en el 2015. Dicho hoy solo provoca dudas en relación a su capacidad y a la eficacia de su equipo económico, que es precisamente lo que está sucediendo y a quienes, para más presión, apremia el tiempo. Faltan sólo cuatro meses para que se substancien las PASO. Seis a los efectos de votar en la primera vuelta. Y siete si —como todo lo hace pensar— hubiese ballotage. En atención a lo dicho, no existe la más mínima posibilidad de pensar en reformas estructurales. Sí en retoques y afeites. En buen romance, cosmética.

En la foto política de hoy Cristina Fernández mantiene un tercio de sus votos y Macri cae en las encuestas.

Por ello, la posibilidad de Macri de ser reelegido depende de cuán malos candidatos sean los otros y de que no le explote una crisis de grandes proporciones. Se juega así a demonizar a Cristina Fernández, aunque en el juego corre el riesgo de incentivar, dentro del peronismo federal que no quiere quedarse fuera, la aparición de otro candidato razonable, lo que podría complicar su segunda vuelta electoral. En la foto política de hoy Cristina Fernández mantiene un tercio de sus votos y Macri cae en las encuestas. Es por la bronca social, lo que no implica que ésta sea la película de octubre y noviembre, aún cuando en las primarias de agosto resultara vencedora la ex primera dama. Resta un tercio del país, que es el que decidirá la suerte de la primera vuelta.

En las tres elecciones provinciales que se sucedieron recientemente ganó el peronismo no kirchnerista, todos oficialistas en sus provincias. Si este espacio se organizara alrededor de un candidato potable, éste resultaría el mayor reto para Macri. Lavagna juega a ocupar ese espacio pero ha puesto como condición ser candidato único, el que de paso aglutinaría a los socialistas y a los radicales desencantados con la coalición de gobierno. Esta condición se despeja el 22 de junio, cuando sabremos si habrá logrado su propósito o si el espacio peronista no kirchnerista será disputado por Massa, Urtubey y quizás quien más.

El futuro político de la Argentina se dirimirá, entonces, entre la posibilidad que el peronismo federal bendiga un candidato razonable que pase la primera vuelta y que Mauricio Macri logre frenar la inflación y aparezcan los primeros brotes de la reactivación. En cualquier caso no parece probable que la ex primera dama resulte vencedora. Su piso es tan alto como bajo su techo.

Panorama éste que nos lleva a concluir como iniciamos: el país, entre el calvario de la inflación y las promesas de reactivación, se debate en un presente de incertidumbre con la que todo indica deberá convivir en los próximos meses. Lo que mal que pese y a estas alturas ya es costumbre entre los argentinos.

FOTO:SEBATIAN BROGCA/AGENCIAUNO

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