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Publicado el 22 de marzo, 2019

Elena Serrano: Enfrentando al “hombre sin nombre”

Abogada Elena Serrano

La Primera Ministra de Nueva Zelanda estaba en shock y, sin embargo, su intervención fue clara e inmediata. Entregó a sus compatriotas un lenguaje con el cual referirse a lo inconcebible, consiguió darle voz al golpe y a la tristeza. “Ellos son nosotros”, dijo, con lo cual dejó en claro que ella se hacía cargo del dolor de ellos.

Elena Serrano Abogada
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“Les pido que digan los nombres de aquellos que hemos perdido antes del nombre del hombre que se los llevó. Es un terrorista y un criminal. Pero no adquirirá notoriedad porque nunca pronunciaré su nombre. Es un hombre sin nombre”.

Son palabras de Jacinda Ardern, Primera Ministra de Nueva Zelandia, a su pueblo ese horrendo día en que un terrorista mató a 50 musulmanes durante la hora de plegarias en dos mezquitas. El “hombre sin nombre” que apretó el gatillo tenía una cámara escondida que trasmitió la matanza a través de redes sociales. Se trataba de un australiano fanático, un modelo conocido: hombre blanco ultraderechista armado. Fue aprehendido de inmediato.

Unas pocas horas después de la masacre, la Primera Ministra llamó a una conferencia de prensa que mostró el tono de la que sería su actuación frente al profundo dolor horrorizado que reinaba en su isla. Allí marcó el estilo de su liderazgo. Una tremenda prueba para una jefa de gobierno de 38 años que se ve enfrentada al peor ataque terrorista en la historia de su país.

La Ministra se veía en shock y, sin embargo, su intervención fue clara e inmediata. Entregó a sus compatriotas un lenguaje con el cual referirse a lo inconcebible, consiguió darle voz al golpe y a la tristeza. Su pacífica isla ha sido siempre ajena a estos horrores, un lugar donde todo funciona; donde los indígenas maorís han logrado integrarse a la sociedad; donde llegan refugiados de todo el mundo porque es una tierra amable, acogedora y con espacio para todos. “Ellos son nosotros”, dice la Ministra mientras viste un hiyab negro. Se refiere a los inmigrantes que llegan a buscar refugio y en lugar de eso son asesinados. Al incorporarlos al “nosotros”, ella se hace cargo del dolor de ellos.

Gracia. Dignidad. Coraje. Calma. Respeto. Así la describen en  los medios de todo el mundo. Sus abrazos con las familias de los muertos son de verdad, las lágrimas que comparte con ellos son de verdad. Su compasión es genuina y se siente en carne propia. Por fin –dicen algunos-  sabemos que puede existir el verdadero liderazgo, compuesto de acero y de consuelo. Así es ella. Aunque su presencia en los medios de comunicación ha estado limitada a ser la primera jefa de estado que da a luz durante su mandato, y de ser la más joven del mundo, es un hecho que Jacinda Ardern ha mostrado compasión, amor e integridad como nadie recuerda en otros líderes, incluyendo los que han dirigido guerras y celebrado victorias. Ella nos ha demostrado que es posible un mundo mejor.

“Siento el dolor de ustedes, y es mi deber cuidarlos”.

Me pregunto –intentando ser sincera– cuántas de las habilidades que componen este liderazgo corresponden a las que hemos llamado femeninas. ¿Son ellas las que impregnan los actos de Jacinda Ardern? La tentación es declarar que por supuesto, es debido a ser mujer que ha logrado demostrar las emociones que su pueblo necesita y es por ser mujer que ve su rol de gobernante como uno de cuidado. Dejo abierta la respuesta. Solo queda ahora expresar la intensa admiración que ella despierta, y enviarle ese abrazo de verdad que todas quisiéramos darle.

 

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