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Publicado el 23 de noviembre, 2018

Elena Serrano: ¿Dónde está el Chile para soñar?

Abogada Elena Serrano
Todo iba muy bien hasta que entramos en las “megatendencias” globales, el tsunami que afectará al mundo del trabajo. Estas fuerzas telúricas obligarán a las empresas y a sus líderes a repensar hasta los supuestos más básicos sobre cómo funcionan sus organizaciones.
Elena Serrano Abogada
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Donde hay concordia, hay victoria. Así tituló ICARE su cita al encuentro anual de la empresa que se celebró esta semana con lo más granado del sector. Claro que en latín, como siempre lo ha hecho: ubi concordia; ibi victoria. Los afamados pasillos de CasaPiedra se poblaron de quioscos publicitarios atendidos por lindas promotoras ofreciendo desde helados hasta seguros de vida, los que fueron ignorados por los miles de caballeros bien trajeados y bien peinados que se palmoteaban unos a otros, encantados de compartir con sus pares, saludar cordialmente a la gran variedad de mujeres ejecutivas, y escuchar a renombrados charlistas cuando no estaban revisando sus teléfonos.

Estábamos convocados a debatir temas importantes para Chile y para nosotros: “Desatar la energía del desarrollo”, “La economía del bien común”, “Un Chile por descubrir, un Chile para soñar”. Y luego los subtemas, tales como la potencia alimentaria, la potencia marítima, la plataforma financiera nacional, los nuevos negocios, la transformación digital, un mejor estado.  Quedó clarísimo que estábamos (nuevamente) en las puertas del desarrollo con nuestro per cápita de 22 mil dólares, y que llegaríamos allá, al cielo de los economistas, donde vive el desarrollo pleno.

Todo iba muy bien hasta que entramos en las “megatendencias” globales, el tsunami que afectará al mundo del trabajo. Estas fuerzas telúricas obligarán a las empresas y a sus líderes a repensar hasta los supuestos más básicos sobre cómo funcionan sus organizaciones. Su descripción reviste cierta complejidad, como me imagino que debe ser el camino al cielo. Se dividen en dos grandes grupos: uno, cambios en la demanda de talentos y dos, cambios en la oferta de talentos.

El primero describe las fuerzas que tendrán un efecto profundo en la demanda por personas con habilidades tecnológicas y digitales avanzadas que conduzcan a una mayor productividad, tales como big data, analíticas, automatización  y acceso a información e ideas.  Tambien incluye cambios importantes en la forma de generar valor agregado a través de simplicidad, agilidad e innovación, asi como estrategias para capturar nuevos clientes.

El segundo grupo aborda los cambios sobre la oferta de los recursos, la que se verá afectada por mezclas demográficas, desequilibrios en las capacidades, movimientos en el poder geopolítico y el económico. A ello se agrega una fuerza de trabajo que evoluciona hacia una nueva cultura y nuevos valores: diversidad, inclusión, individualismo, emprendimiento, bienestar y propósito.

En eso estábamos, fascinados con el esplendor del futuro, cuando interviene el director de Enseña Chile, ONG cuya misión es cambiar la realidad de las salas de clase en los colegios más vulnerables del país. Sincero, profundo, compasivo, convincente.   Sin megatendencias, con puro presente al desnudo. En 1997 el 54% de los adultos chilenos eran analfabetos funcionales: los que no tienen las competencias básicas en lectura, escritura, sumar y restar.  En 2015 esa cifra es 53%. ¿Y por qué no ha cambiado?  Porque “mis hijos están en otros colegios.”

Apunta a la responsabilidad de los reclutadores en las empresas, cuyas entrevistas versan desde donde trabaja tu mama, papa, hermano, hasta el examen de títulos deinstituciones técnicas o semejantes en ambientes también vulnerables. Enfatiza que no le dan ningún valor a aquello que los anglo sajones más consideran el trabajo comunitario, el voluntariado, el servicio país en vivienda, salud, rehabilitación. Sostiene que son las comunidades las que de verdad saben lo que necesitan, por lo que el trabajo del Director de cada escuela debe contar con más competencia y autonomía: es ésta una forma distinta de generar capacidad y descubrir talentos. Ahí está la oferta chilena.

Le quise preguntar cuál sería el per cápita de sus alumnos si ese cálculo fuera posible. Pero no me atreví. Solo atiné a acercarme a él, felicitarlo por su compromiso, y agradecerle por habernos mostrado lo importante.

 

FOTO.JAVIER SALVO/AGENCIAUNO

 

 

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