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Publicado el 08 de marzo, 2019

Elena Serrano: Devenir

Abogada Elena Serrano

En su esencia, estas memorias cuentan la historia de una mujer llena de talentos que creció convencida de su valor, sin dudar nunca de ser querida, y siempre orgullosa de sus orígenes de clase trabajadora.

Elena Serrano Abogada
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“Despierto todas las mañanas en una casa construida por esclavos. Miro a mis hijas, dos lindas e inteligentes mujeres negras jugando en los jardines de la Casa Blanca… y comprendo que esta es la historia de un país, de generaciones que sufrieron el látigo del cautiverio, la herida de la segregación, pero que siguieron luchando con esperanza para que hoy ellas y yo estemos aquí”.

Son palabras de Michelle Obama en su reciente libro de memorias “Mi Historia”, cuyo título original es “Becoming”, que significa literalmente “devenir”, convertirse en, evolucionar hacia. Esa es la historia que nos cuenta.  Los medios chilenos y extranjeros informan sobre el éxito rotundo obtenido por la ex primera dama de los Estados Unidos. Lleva cinco meses entre los libros más vendidos en todos los rankings (incluido el chileno) y ha obtenido más de siete mil reseñas.

Es razonable preguntarse, ¿qué puede contarme una primera dama de un país que no es el mío?  ¿Por qué cree ella que su vida es importante? ¿Qué puede tener de novedoso en estos tiempos ser solo la esposa de un presidente, sin un rol que cumplir en la verdadera política? ¿Será que nos informa sobre las intrigas de palacio, ya que vive en el segundo piso de la Casa Blanca?

Rotunda equivocación. Porque solo ahora, liberada de las formalidades de su rol, está lista para contar cómo ha sido para ella. El libro vibra con sus observaciones filudas, poderosas y emocionales sobre la política, la raza y el género en su país. El titulo “Devenir” refleja el camino desde sus orígenes modestos en el barrio sur de Chicago al abrigo de una familia pobre, cariñosa y apoyadora, al constante brillo de las luces en el escenario mundial.

Ninguna primera dama ha escrito algo parecido. Pero tampoco ha existido una primera dama negra, extremadamente inteligente, abogada educada en las mejores universidades de EE.UU.  Este es un tema permanente: el ser la primera. Ello reviste de urgencia su narrativa. Confiesa el miedo a no ser adecuada, a no estar a la altura, al juicio permanente de enemigos políticos y raciales que enlodan a su marido y siguen con ella. Admite con tremenda honestidad sus inseguridades y equivocaciones, así como la injusticia de la crítica pública. Pero es categórica al desear que otras mujeres negras tengan las oportunidades que ella ha tenido.

Mucho se ha comentado su candor al confesar cuanto se opuso a la carrera política de su marido, cómo fue necesaria una terapia de pareja para que ella aceptara que el compromiso de él con su pueblo era su identidad, cómo luchó entre su admiración por él y la certeza de que sería un gran presidente, con la frustración de tener que estar sola a cargo de la familia y de su propia carrera profesional. Confiesa que ambas hijas fueron concebidas “in vitro” y el lector siente como ella el dolor e incertidumbre del proceso.

En su esencia, estas memorias cuentan la historia de una mujer llena de talentos que creció convencida de su valor, sin dudar nunca de ser querida, y siempre orgullosa de sus orígenes de clase trabajadora. Hay momentos de gran ternura, en especial su descripción de cómo funciona el cerebro de su marido. Admira su convicción de que todo es posible, su intelecto y ambición, en contraste con la obsesión de ella por organizar y planificar sus vidas. Barack Obama es descrito en sus luces y sombras, pero lo que ilumina toda la historia es lo mucho que se quieren y respetan.

Este 8 de marzo, en que las mujeres nos juntamos, miramos y celebramos nuestra condición, lo logrado y lo mucho que nos queda por delante, recomiendo con entusiasmo a Michelle Obama, un modelo de libertad y consciencia, cuya historia está muy lejos de la nuestra, y que sin embargo toca esas mismas fibras que nosotras conocemos tan bien.

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