El recordatorio de la Corte Suprema a Gabriel Boric es inédito, pero ante las declaraciones presidenciales sobre el caso Mateluna, de quien dijo “tengo la más profunda convicción de que en el juicio a Jorge Mateluna hubo irregularidades y una valoración de la prueba que no estuvo a la altura de la justicia”, obligó a la Corte a dejar en claro que los Presidentes tienen prohibido hacer lo que Boric hizo.

El recordatorio causó un terremoto político de proporciones -que aún no termina- y obligó al Presidente a hacer un punto de prensa para referirse al tema, donde expresó lo siguiente: “Comparto plenamente el recordatorio que hoy realizara la Corte Suprema. El indulto no pone en cuestión la norma esencial de la separación de poderes de nuestro sistema político que yo valoro, respeto y haré respetar”.

Posteriormente agregó “quiero ser muy claro en esto… la independencia de los poderes del Estado es condición esencial para la democracia, y yo como Presidente de la República la respeto íntegramente, y por lo tanto, valoro y estoy de acuerdo con la declaración que ha emitido la Corte Suprema”. Aún más, expresó también que cada poder del Estado tiene el deber legal y constitucional de respetar las atribuciones de los otros.

Esa declaración del Presidente genera muchas dudas, pues parece que en algunos días cree en lo que dijo, pero en otros no. Cómo creerle, si horas antes de que la Suprema le enmendara la plana, no respetó nada de lo que dijo respetar íntegramente; al contrario, violó uno de los principios fundamentales de la democracia al no respetar las atribuciones del Poder Judicial, teniendo el deber legal y constitucional de hacerlo.

El Presidente llegó y actuó basado en que tiene la prerrogativa de indultar, pero sin medir las consecuencias de sus decisiones y sus actos; sin detenerse a pensar que estaba transgrediendo las facultades de otro poder del Estado, y tal vez sin importarle lo que pasará después, pues ni siquiera reconoció su gravísimo error cuando le contestó a la Suprema; tampoco se arrepintió, omitiendo decir que Mateluna es culpable porque así lo sentenció la justicia y que él estaba equivocado.

Pero hay otro caso muy grave cual es el del rodriguista Luis Castillo Opazo, quien recién liberado llamó a continuar la lucha del octubrismo. Un reportaje de Canal 13 demostró que Castillo es un delincuente avezado, con 26 causas judiciales y 5 condenas de cárcel a su haber, además de haber sido miembro y líder de la primera línea.

Bastaría este hecho para que no hubiera sido indultado, pero es posible explicar su liberación por la influencia de sus estrechos nexos con el PC y el FA -lo que fue revelado por El Líbero– y que incluyen a su tío, el concejal del PC por Copiapó Wilson Chinga, y a uno de los fundadores del FA, Inti Salamanca Fernández, quien fuera su abogado. Y Wilson Chinga es hermano del exconstituyente de escaños reservados Erick Chinga, a quien el PC apoyó como candidato a presidir la Convención.

Pero estos dos casos no son los únicos. Hay otros 11 indultados que fueron condenados por la justicia por cometer graves delitos. ¿Por qué entonces el Presidente dice que no son delincuentes? ¿Qué son para él? Dijo también el Presidente que hizo esto “para sanar las heridas” ¿Qué heridas? ¿Será que había que devolverles la mano a esos jóvenes de la revuelta por haber estado en la primera línea causándole graves problemas al entonces Presidente Piñera, a quien el FA y el PC quisieron destituir?

Son preguntas no atendidas por el Presidente, porque quiere dar vuelta la página lo antes posible, aunque parece difícil que lo pueda lograr, porque las preguntas del por qué lo hizo seguirán pidiéndole una respuesta.

Cuando un Presidente transgrede la Constitución y la Corte Suprema le recuerda que con lo que hizo cruzó una línea roja, lo menos que se puede esperar es un reconocimiento del error y un mea culpa. No lo ha hecho Gabriel Boric y en definitiva, cuando no hay sanción y cuando se libera a delincuentes aduciendo que son inocentes, el precedente para la ciudadanía es nefasto, pues pareciera que todo está permitido.

*Jaime Jankelevich es bioquímico y consultor

Jaime Jankelevich

Bioquímico y consultor

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