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Publicado el 30 de junio, 2015

El poder sin brújula

Gran parte de esta crisis responde a que políticos y líderes empresariales olvidaron que los chilenos son personas que desean un buen vivir, pero sobre todo defienden que se les respete.
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No cabe duda que la élite de poder chilena está sin norte ni sur; sin fuerzas para cruzar la cordillera o tratar de escapar por el mar. Están encerrados en su laberinto de poder construido a lo largo de décadas, sin entender qué ocurre ni saber qué hacer, y menos reconocer cuál es la salida más adecuada.

La imagen de esta élite de poder es casi patética. Se los observa desorientados y encerrados en una ciudad como Santiago, que está cargada de contaminación. ¿Será esto un símbolo de lo tóxico y de la baja presión que buscan subir para mantenerse vivos? Talvez una imagen clarísima de esto es que uno de los símbolos de este grupo de poder –como lo es Jovino Novoa-, después de haber hecho todo lo posible para zafarse del proceso de justicia que debe enfrentar por su abuso de poder, sucumbe en el instante final. Tanta arrogancia y poder acumulado de este hombre a la hora de enfrentar a quienes profesan la justicia y su sanción, al momento de caer su imperio de redes y poder económico, se desmorona físicamente.

Me impresiona la amenaza de la UDI que advierte que el próximo 6 de julio “seremos muchos más los que iremos a apoyar a este hombre” cuando tenga que enfrentar su castigo; si es que no nos sorprende con que no podrá estar presente por que adolece de una enfermedad, siendo una más de sus artimañas para evitar la justicia. Y esa amenaza de la UDI, de ir como un batallón, me recuerda al movimiento gremialista -la semilla de la UDI- que acostumbraba a aparecer en los campus universitarios a enfrentar a quienes querían volver a la democracia en los años ´80, creyendo que con su sola presencia y prepotencia podían hacer cambiar la historia de Chile.

Y no cabe duda que siguen operando de manera parecida, con una suerte de arrogancia que los hace pensar que son los que deben gobernar este país en el amplio sentido de la palabra. Me pregunto entonces si es que carecen de inteligencia ya que nunca entendieron nada de nada… Y lo planteo con cierta certeza.

Hace unos días, como muchos días debo decir, me tocó escuchar comentarios de algunos sobre lo que estaba ocurriendo en nuestro país y cómo se debía resolver. Me sorprendió observar que siguen algunos argumentando que consumidor es igual a ciudadano, que es necesaria más transparencia, que es un tema de ética, de desigualdad social, y que esto es culpa de las redes sociales y de jóvenes que piensan distinto. La verdad es que me dejó sorprendida la ceguera que existe de parte de este grupo; es como si nada hubiera ocurrido en nuestro país desde los años ´80, con una capacidad de negación a los hechos que deja a cualquiera perplejo.

Son décadas en que hemos tenido que aceptar que se nos califique y categorice como consumidor, y que esa sea la definición desde donde cada uno de nosotros existe y actúa. ¿Dónde quedó esa ética cristiana de muchos de estos líderes de poder, por cierto formados la gran mayoría al alero de la iglesia católica, donde se establece que cada persona es un sujeto con valores, convicciones, dudas y pecados, pero que al final de todo es un ser humano? Es esto último lo que nos define como personas, o la ética de cuidado público civil que se expresa en los derechos humanos de las personas. Gran parte de esta crisis responde a que tanto políticos como líderes empresariales olvidaron que los chilenos somos personas que deseamos un buen vivir, pero sobre todo defendemos que se nos respete.

Chile se convirtió en una sociedad que ya no educó al ser humano, sino que creó un sistema de convivencia social basado en el consumo. En palabras de Adela Cortina, se puede fundamentar que: “…es importante distinguir entre las bases de una ética universal que serán por supuesto cerebrales, pero también mentales y sociales y el fundamento de una ética universal que nos permite dar razones morales ante la pregunta por el carácter exigitivo de normas, valores, sentimientos y virtudes a los que llamamos morales”. Talvez, si esta ética hubiera estado presente, otro gallo cantaría, pero la élite de poder prefirió negar lo obvio, las bases de nuestra convivencia social en un marco de ética universal, y hoy descubren que lo que ocurre en Chile es un problema de ética entre muchos otros. En conclusión, las personas no tienen precio o capacidad de consumo, sino dignidad.

Mencionan también la crisis de confianza como si fuera un fenómeno nuevo, la verdad es que se hace claro que este poder de élite ha estado viviendo, relacionándose y construyendo sus redes de poder en un universo paralelo en Santiago, y menciono con intención la capital, ya que esta estructura que hoy se derrumba se construyó en esta ciudad.

Una muestra de cómo esta red de poder está resquebrajada es que más de 90 ejecutivos y directores deberán responder frente a la donación de dineros a la política. A mí me parece vergonzoso, no sé si a ustedes.

Debo decir, y en eso les doy la razón a la UDI, que son pocos los de la Nueva Mayoría que están enfrentando esta situación, es decir, de hacerse cargo de prácticas no éticas y abusivas, y ellos han sido igual de partícipes de la construcción de esta élite de poder tanto empresarial como política.

La justicia hasta el día de hoy, en nuestro mundo civilizado, es la que nos ha permitido desbancar el abuso de poder y los delitos, por eso los actos de amenaza y de lucha física de cualquier sector son absolutamente denostables y responden a un comportamiento medieval. O será que quienes han dirigido este país no logran aún entender lo que es vivir y convivir con personas y no consumidores, que son merecedoras de respeto y dignidad, y quien vela por eso es nuestro sistema judicial, a pesar de la insistencia de éstos de descalificarlo.

La crisis es grande, profunda, pero no cabe duda de que nuestro Chile surgirá, aunque es urgente sacar toda la maleza que ahoga a los ciudadanos éticos y con amor por su patria.

 

Soledad Teixidó, presidenta ejecutiva PROhumana.

 

 

FOTO: FELIPE FREDES FERNANDEZ/AGENCIAUNO

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