El rechazo doble es rechazo igual

Se dice que Ricardo Lagos Escobar optó por no tomar partido respecto del próximo plebiscito, prefiriendo la posición ecléctica de crítica hacia ambos lados, quedándose sin decantar posición. Eso está lejos de ser efectivo.

Lo que hace el expresidente es evitar respaldar el Apruebo, sin permitir que la derecha sume aguas a su molino. El resultado es una de las páginas políticas más brillantes del último tiempo.

Este debe ser el escrito breve más meditado del período reciente de nuestra historia política. Tanto esfuerzo solo se explica por la imposibilidad para Lagos de dar su aprobación a una propuesta constitucional que tiene que haberle provocado una fuerte incomodidad.

Difícilmente podría haber reaccionado de otra forma, cuando los convencionales parecieron darse todas las licencias para expresar lo poco que valoran su figura y aporte a la consolidación democrática de Chile.

El hostigamiento de los convencionales más radicalizados fue constante, pero se superaron a sí mismos al negarle inicialmente a los expresidentes de la República la invitación a la entrega de la propuesta constitucional.

Lagos contestó al desaire con una fina ironía, pero ahora tenemos claro que no se pensaba quedar en esta demostración de buenos modales. Como ocurre con todo desatinado, la ida de recibir una réplica de vuelta no se les ocurrió a los convencionales más extremos. Ahora pueden apreciar el resultado, mejor dicho, se darán cuenta en dos meses más.

Kryptonita en estado puro

Si tienes complejo de Superman, al menos debieras tener la costumbre de alejarte de la kryptonita. Los convencionales hicieron todo lo contrario y lo que ha hecho Ricardo Lagos es mandar de vuelta un proyectil de kryptonita en estado puro.

Lo que dice el expresidente es que la tarea del acuerdo constitucional es algo que quedará pendiente el 4 de septiembre, cualquiera sea el resultado. Como este juicio es compatible con tomar una posición en el plebiscito a favor del Apruebo, significa que su evaluación es adversa. El expresidente Lagos evalúa que Chile queda con un acuerdo institucional inconcluso; al ciudadano Lagos no lo convence el texto propuesto.

Aunque denso, el listado de aspectos medulares que el líder de centroizquierda identifica para cada caso no debe pasarse por alto. 

Si gana el Rechazo, lo que se incorpora del producto de la Asamblea Constituyente son aspectos que constituyen avances, partiendo de la base de que ya se habrá aprobado la rebaja del quorum para reformas constitucionales: adoptar el concepto de Estado social y democrático de derechos; completar la rebaja de quorum de cambio constitucional eliminando las leyes orgánicas constitucionales y de quorum calificado; y suprimir el control preventivo de oficio y del Tribunal Constitucional.

Resulta fundamental incorporar derechos económicos y sociales; asegurar la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos de las minorías sexuales; de los adultos mayores; de las personas con discapacidad y de los niños, niñas y adolescentes; y el reconocimiento de los pueblos originarios con “ámbito de razonable autonomía”. También Lagos considera importante rescatar las propuestas de la Convención en medio ambiente. Punto.

En caso de ganar el Apruebo los cambios a introducir son bien precisos: revisar el rol del Presidente de la República y del llamado bicameralismo asimétrico; corregir el diseño del Estado regional y revisar el exceso de organismos autónomos a nivel constitucional.

Igualmente le parece importante devolver el nombre del Poder Judicial; cambiar la integración y las facultades del Consejo de la Justicia; eliminar la iniciativa parlamentaria en las leyes de concurrencia presidencial; regular mejor a los partidos políticos y sentar las bases del sistema electoral.

Preparando el camino

Puede que el listado resulte árido, pero se puede resumir fácilmente: la Convención acertó en el reconocimiento actualizado de derechos y no lo hizo en el arreglo institucional y en el equilibrio de poderes.

Extender la mirada más allá de la fecha del plebiscito es fundamental para resolver el problema de fondo que se identifica. La opción que gana debe incorporar todo lo que pueda de los mejores argumentos o logros del sector que pierde. Polarizarse en estos días de debate es un gusto que nos va a durar menos de 60 días; preparar la incorporación de lo más válido de la posición contraria, en cambio, va a tener un valor permanente.

Ocurre que, cualquiera sea el resultado, el término del plebiscito ha de dar paso a una especie de acuerdo nacional de complemento, que ha de ser protagonizado por el Presidente Boric y los líderes parlamentarios y de partidos.

*Víctor Maldonado es analista político.

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