Triste mayo, de luto y violencia que no para. A pesar de lo cual, ha sido evidente estas semanas que algunos compatriotas siguen pensando que este es un gobierno como cualquier otro, en un momento como cualquier otro. Siguen esperando que el presidente y su gobierno empiecen a mostrar una suerte de metamorfosis republicana que los lleve a tomar decisiones que logren subyugar la violencia. Es bastante malo que a uno le mientan, pero peor es mentirse uno mismo. Empecemos a decir algunas verdades. 

Este gobierno le debe todo al movimiento estudiantil. Un movimiento en esencia violento, de extrema izquierda. ¿Han visto los petitorios? ¿Han escuchado a los apoderados? ¿Alguien normal puede genuinamente creer que un grupo de adolescentes es capaz de organizar a diario, o casi, ataques a la micro que se les cruce, con acelerante, todos con overoles blancos y que eso lo hacen para que les arreglen las tapas de los baños? Yo a esa edad me ponía cola fría en las manos porque me gustaba sacarla después… No los detendrán por lealtad, pero no saben que ese monstruo se manda solo. 

Otra verdad: en la macrozona sur no hay una “causa mapuche”. Hay una guerrilla terrorista con intereses económicos en la zona. Van por todo, ojalá la independencia. Pero este gobierno y sus adherentes comparten la ideología que los inspira, por eso sus estados de excepción son excepcionalmente acotados. En justicia son ya varios gobiernos que no han estado a la altura, pero los otros al menos tenían la decencia de mostrarse consternados, uno les podía creer y tenían claridad de dónde estaban las víctimas. Si existiera la causa mapuche, el engendrito de la CC les hubiera encantado, pero para estos grupos el estado de Chile es el enemigo y no bastará. 

Lo que está a la base es la cosmovisión de este gobierno; los buenos; víctimas, los malos; victimarios. A las víctimas, siempre puras, se les justifica todo: quemar, saquear, matar…porque “no es acaso violento… (inserte aquí lo que quiera: pensiones, pasando por colonización, etc.)”. Nuevamente se trata de un problema moral, porque una cosa es comprender o explicar un fenómeno social y otra distinta es justificar un acto pasando por alto su análisis moral y jurídico.

Última verdad: este gobierno está haciendo tiempo, tirándola al córner. Muchos pensamos que habría un cambio de gabinete precoz. Eso hubiera pasado en un gobierno normal, porque convengamos que la ministra del Interior ha juntado todos los boletos de esa rifa. Pero no, porque su programa de gobierno se vota recién en septiembre y este será el gabinete que le tendrá calentito el asiento a los próximos ministros. Digamos también que la CC evacuó el programa de gobierno de una izquierda extrema, y que sellará el destino de Chile por las próximas décadas, con ellos en el poder, de la manera más legal posible. Mientras, el Presidente, un poeta, insiste en hablar de lo lindos que somos cuando nos unimos y, en la frase siguiente, soltar todo aquello que nos divide. Homenajea a los mártires que lo tienen instalado donde está. ¡Qué buen candidato de extrema izquierda es el Presidente! 

Esta nueva constitución es el horrocrux de este gobierno, por eso veremos una campaña pro Apruebo aún más intensa. Es lo que es, olmo, no peral.

A mi tata le gustaba esta tonada antigua y hoy, esta pitonisa piensa que ya va siendo tiempo de empezar a llegar antes chilenos, florecer, porque cada día más algunos se están ganando el mote de “mata de arrayán florido…”

*Todas las columnas de K Sandra.

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