Dicen que la ministra Siches huele a gladiolos. El manejo del orden público en el país hace estragos y su incapacidad para conducir el ministerio del Interior es evidente. En el gobierno estiman que a punta de declaraciones carentes de contenido y evaluaciones ineficaces vamos a derrotar la violencia, delincuencia y terrorismo. Mientras ello ocurre, en la Macrozona Sur asesinan a un inocente trabajador forestal de origen mapuche, don Segundo Catril.

Ante la escalada de violencia y terrorismo en el país, el gobierno ha sido incapaz de presentar soluciones reales. Ni siquiera el Estado de Emergencia intermedio o “acotado” de “protección y resguardo” ha permitido bajar la intensidad de la violencia en la Araucanía. Y así suma y sigue. Los brotes de violencia están por todos lados y la sensación de inseguridad invade a los chilenos. La prensa informa de hechos delictuales de alta connotación todos los días. 

Pero Izkia hace aguas y es incapaz de tomar medidas. En cualquier país serio, el ministro encargado del orden público que fracasa en su gestión, o bien renuncia o es removido. Pero aquí la lealtad personal del Presidente Boric con Izkia es tal y va a ser tan dañina políticamente como lo fue la lealtad de Piñera con su ministro Hinzpeter. Terminará por hundir al gobierno. 

La ministra Siches es un cadáver político. El gobierno le haría un gran favor si la aparta del cargo antes de que empiece a oler a salame. ¿Cuántos asesinatos más deberán ocurrir para que Izkia renuncie o la despidan? Es cierto que el ex ministro Delgado era tan inoperante como Izkia, pero el país no aguanta dos ministros de Interior inoperantes al hilo.

¿Y qué pasa en la Convención mientras tanto? Los convencionales deciden eliminar del texto la figura del Estado de Emergencia y destruir a Carabineros. Y los convencionales de origen mapuche mantienen un silencio cómplice ante la muerte del trabajador mapuche. Ni los 499 artículos permanentes ni los casi 350 transitorios nos salvarán de terminar como ciudad Gótica. Quizás la Gatúbela sea más eficiente y eficaz que Izkia. 

Pero volvamos a Izkia y su mundo de Bilz y Pap. Me cuentan fuentes mal informadas que en La Moneda no saben qué hacer y que el nivel de inexperiencia es total. Corren en círculos cada vez que pasa algo. Ante tamaña incompetencia del gobierno, uno se pregunta dónde están los chilenos. Mientras en España los españoles salían en masa a las calles a protestar en contra la violencia de la ETA, aquí en Chile preferimos reclamar cómodamente por las redes sociales. 

Ministra Izkia, con todo respeto, el mejor homenaje que puede hacernos por la trágica muerte de don Segundo es que usted renuncie. Le prometo un lindo y sobrio réquiem, con gladiolos incluidos.

*Todas las columnas de Spectator.

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