Terminó de una manera muy distinta a la que empezó. Tan distinta a todo lo que nos mostraron estos meses, que fue imposible creerles; se plurisobreactuaron.  

Evidentemente, esta puesta en escena fue el lanzamiento de la campaña del Apruebo y la presentación oficial de sus rostros.

El Presidente sacó una nueva personalidad y con una candidez delirante nos pide que obviemos el pésimo desempeño que han tenido, a la hora de juzgar esta nueva constitución, otrora su alma y razón de ser. Además reforzó esta idea de la desinformación. Toda la razón, S.E., figúrese que hay quienes andan diciendo que la constitución vigente la escribieron 4 generales. Nos repasó en la noche (como para la cuenta pública, pero con menos Brownie y más banderas) “informándonos” de las bondades del texto. Y cuando se enteró de la carta de don R (¿vieron que no estaba contento en la selfie?) y tuvo que improvisar enojao, se le cayó el personaje y nos salió con un poquito de proselitismo.

Entre los constituyentes, la Doctora dijo que la gente votaba Rechazo porque les decían los medios y las redes sociales. Y su autocrítica es que durmió repoco y que nada era su culpa. Claramente faltó poyewün.

Les da con que la gente no sabe, que las feis nius, que la prensa, que si la leyeran la aprobarían, que la deresha, que pinoshé, que traidores, fachos, fachos pobres, amarillos, y cuando se acaba todo: ¡eres mala persona ! 

Cancelación, funa, bullying. 

Sinceremos algunas cosas: la primera es que la insistencia en su lectura se basa en que para  los no-abogados es hasta amorosa. Cabe más la crítica literaria que la jurídica. Misma razón por la que se encargaron de instalar el “no dice eso”. Justamente, lo que dice, no dice y cómo lo dice una constitución es sumamente importante porque está sujeta a interpretación. No es catastrofista ponerse en todos los escenarios, en los peores incluso, porque ese es el desde de una constitución: protegernos del poder. Segundo, ¿por qué tendría Chile que aceptar un trabajo mal hecho y que además hace tan difícil su modificación? Tercero, en democracia cada persona es libre y dueña de su voto. Para algunos bastará con leer un artículo; para otros, el preámbulo; para otros hablar con un familiar en quien confían; otros, sin ser abogados tienen sentido común; otros decidirán en qué fuente de información creer, etc.

Lo que está a la base es una elite altamente ideologizada, con disforia de segmento, puritana, clasista y de una arrogancia intelectual impresionante. Es ahí donde gana el Apruebo; jóvenes abc1, listos a gritarle al prójimo cómo, dónde, cuándo y qué hacer con sus vidas. A educarlos en temas que solo conocen en teoría. A pedir más Estado, pero para el resto. Es ahí donde el pueblo real choca con el imaginario rousseauniano y sienten como una traición la libertad.

Creyeron que ese famoso 80% era un cheque en blanco e implicaba que Chile compartía sus delirios radicales, y no se dieron cuenta cuando el aire se vició y ya solo se aplaudían entre ellos.

Esta pitonisa piensa que la campaña del Apruebo será extremadamente viperina, con S.E. como rostro y todo el gobierno “informando”, cada vez con mayor sesgo. Muchos adherentes pedirán que suelten un bonito “de invierno”. Algunos exconstituyentes saldrán a defender su creación con sentimentalismos y slogans. Mientras la barricada de redes sociales funcionará 24/7. ¿Será suficiente? Pienso (espero) que no, que Chile ya los pateó y simplemente porque este nuevo texto no es lo que queríamos.

*Ver todas las columnas de K Sandra.

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