Esta semana se celebró el día de la mujer. Muy merecido se lo tienen. A pesar que la iniciativa nació de una comunista, Clara Zetnik, y probablemente no haya nada más machista que los comunistas (basta ver el Congreso del Partido Comunista chino o los politburós soviéticos), igual la iniciativa ya trascendió a su impulsora y vale la pena celebrarlas.

Pero yo creo que los hombre también se merecen un día, aunque sea el día del copi. Ese macho chileno que nada en bolas en el Estrecho de Magallanes, ese al que le enseñaron a no llorar ni quejarse; ese macho proveedor y patriarca abusador que se desloma por su familia, igual tiene algo encomiable.

El hombre no la tiene fácil. Cuando está cesante es por flojo; la mujer, por discriminación. Cuando es malo para las matemáticas es por leso; la mujer, porque el profesor la ningunea. Cuando el jefe lo ignora es por tarado; la mujer, porque la invisibilizan.

Yo quiero que el día del copi se celebre al macho recio, a ese que se quedó chupando en el Titanic mientras las mujeres se subían a los botes, o al ucraniano que le pone el pecho a las balas rusas para permitir que las mujeres y niños escapen. Son pocos los que van quedando de esa madera y por eso hay que hacerles cariño de vez en cuando.

Yo creo que ese mal entendido macho recio va a tener un revival. Porque todo en la vida es medio cíclico. En algún minuto las mujeres van a volver a apreciar al hombre que les abre la puerta, las deja pasar primero, paga todas las cuentas, les retira la silla o les pasa un pañuelo con colonia en un funeral.

Los hombres no la tienen fácil hoy en día. La inmensa mayoría de los homicidios son de hombres, pero son los femicidios los que salen en la prensa; el 80% de los suicidios son de hombres, y un porcentaje parecido se da entre los presos hombres vs las mujeres. El alcoholismo y la drogadicción les pega a ellos más que a las damas, pero son ellas las que se deprimen.

Si las cifras fueran al revés, sería discriminación, pero como son lo que son, a nadie le importan. El Shaka Zulu tiene que enfrentar solo la vida, todas las cagadas que se manda son de su autoría y responsabilidad, es el único que no puede echarle la culpa al sistema, al matriarcado o al neoliberalismo. Por eso yo propongo que el día de copi celebremos a los varones chilenos con un buen asado, piscola y vino tinto. Y si hay un vegetariano, que se joda y celebre otro día.

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