Somos tan pocos y nos notamos tanto cuando nos topamos fuera.

Esa característica tan típica chilena que nos hace reconocernos cuando viajamos, a veces avergonzarnos y muchas veces abrazarnos.

Siempre he admirado lo visionarias que han sido las madres chilenas, especialmente las de nuestros futbolistas, al ponerles nombres internacionales y apellidos tan nuestros, haciendo la combinación perfecta. Nombres y apellidos con los cuales podrían codearse tanto fuera como dentro del país.

Alexis Sánchez , Gary Medel, Jhonny Herrera, Junior Fernández, Francisco Anderson Huaiquipan…

Nombres  ambiciosos, recubiertos de lo nuestro y de la categoría e internacionalización imprescindible para triunfar, mezcla perfecta que les permite destacarse y sus nombres puedan ser vitoreados en el Manchester United, Emiratos Árabes o en nuestro querido Santiago Chaguito Morning. Puede que sus hijos no tengan la soltura ni la fortuna de hablar inglés, pero sus nombres hablan por ellos. 

Qué sutil y magistral visión. 

¿Nuestro ministro de Relaciones Exteriores tendrá en su agenda reunirse con estas madres?

Quizás si las convida a un brunch, en vez de desayuno, o a un coffee break en vez de un cafecito, que les quede a walking distance, en vez cerca de sus casas…

Parole, parole, parole…

Suenan tan distinto cuando el que las dice estudió en colegio y no en escuela…

¿Habrá considerado que nuestro éxito está en elecciones tan simples y tan ingeniosas?

Es cierto e indiscutible que la educación es el único trampolín que nos impulsará a ser mejores y hacer de este un mundo mejor, pero hay una educación que está en las mesas, en los afectos, en la chispeza, el esfuerzo que solo se aprende en nuestro Chile más humilde y profundo.

Chilean Sexy Way.

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