Qué importante es saber tocar algún instrumento en la vida, o, en su defecto, el timbre: te abre puertas y culturas. Ahora bien, cuando se toca la puerta o timbre correcto con el instrumento acertado hacemos la mejor orquesta del país. 

Pero llevamos cientos de años tocando deficiente y escasamente la corneta, cuando otra cosa es con trutruca. Y la trutruca no sirve si se va a tocar a la banda del narco-terrorismo, que nada tiene que ver con la filarmónica de culturas e integración que queremos y debemos aspirar a tener. En la bandita del narco, nadie te va abrir la puerta y no te van a dejar tocar ni la trutruca, ni la guitarra, ni la corneta… y ojalá no te toque el metalófono, porque el palito de percusión te lo van a meter por tus convicciones más íntimas. 

Para tocar puertas y armar filarmónicas se necesita no solo el instrumento adecuado, sino que las partituras correctas con notas exactas. Nada es al azar y todo es largamente ensayado. De lo contrario, no tendríamos que ir con una escopeta calibre 69 y armados hasta los dientes a la zona.

Mandaron a los músicos con guitarra a hacer una sinfonía y los sacaron cantando antes de tocarles la marcha fúnebre. 

Hasta que no afinemos los instrumentos y no entendamos ni sepamos leer las partituras en forma correcta, se seguirán confundiendo trutrucas, zampoñas y kultrunes con escopetas y balas. 

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