Tras la asunción de Boric I, debo confesar que una imagen intrusiva me atormentó por semanas, la de la primera gira en inglés. Iba así: “Mr. President, I want to present to you my leg… my soft leg, Iraina…” (sic). Algunos dirán que no estuve tan lejos, culpando a su colegio por el magro desempeño de nuestro presidente en su gira a Norteamérica. Injusto: es colegio, no gruta; no hace milagros. 

Anécdotas aparte, tras la cuenta pública y esta gira, queda una vez más de manifiesto que el presidente tiene su gracia; es histriónico y cuando no improvisa es capaz de recordar muy bien sus libretos. Es un lienzo que se adapta a la audiencia que lo escucha y eso es algo que ninguno de los otros potenciales candidatos tenía. ¿O se imaginan al alcalde disfrazado de moderado? Cuando Boric lo hace, la gente le cree. Logra provocar una devoción que, como la canción de Sinatra, logró encender nuevamente la llama del amor entre sus adherentes, que le perdonaron todo. Su gira a besar los anillos de los sumos sacerdotes del progresismo los dejó dichosos porque logró el anhelado palmoteo de espalda y la progre-galleta. Parafraseando el modo galán de un futbolista, me salieron bastante imperialistas, arbolitos.

Boric invitó a su feligresía a volar con él, les tendió su minúscula manito y los invitó a saltar. Y ahí donde nosotros vemos un precipicio sin red, ellos ven una aventura maravillosa. 

Lo que nadie parece notar es que las elites no arriesgan nada saltando. Las elites de derecha pescarán sus helicópteros y se irán a Europa… hasta ahí llegan todos, ¿pero la elite progre de izquierda? Consolidarán su posición en la nueva elite, su carguito, su agregaduría cultural, su bonito… hay para todos. Porque cerca del poder siempre se está más abrigadito. Por un lado, tendremos los activistas, los artishtash, los muy poco imparciales académicos y un largo etcétera de personas dispuestas a todo por su votito. Y por otro, veremos harto del presidente viajero, moderado, haciendo lo que hace mejor. ¿Le gusta el rock? Al presidente también. ¿O es usted un swiftie? ¡Él también! ¿Los perritos? ¿Le gusta bajonear? ¿Hurguetearse la nariz en los semáforos? ¿Se le ha quedado el cierre abajo? ¡Justo! ¡A él también! ¡El presidente se adapta a todas sus necesidades, shame sha

Las revoluciones se consolidan en el poder así y no es primera vez en la historia que la moneda de cambio son los derechos sociales, las transformaciones profundas, el ofertazo. Siempre olvidan mencionar que burgueses, aristócratas de segunda categoría y los arribistas de siempre están ahí prestando la ideología y el rostro para movilizar a la gente, apostando ellos a consolidarse como la nueva elite. No esa entelequia que llaman “el pueblo” y que susurra la verdad en las orejitas de algunos. Una verdad que, curiosamente, los vuelve a ellos más privilegiados. Usted solo firme aquí y todo esto podrá ser suyo… el detalle es que algunos van a volar y otros terminarán de guata en el suelo.

Esta pitonisa piensa que la campaña del Apruebo tendrá mucho de esto, del Boric que nos invita a volar y soñar con él y que, desde luego, subirá y hará subir a la nueva constitución en las encuestas porque es muy difícil competirle a una ensoñación. Pero no es imposible. Toca, chilenos, hacer el trabajo de informarse, leer mucho, preguntar otro tanto y contarle a los indecisos que no harán ese ejercicio, que es muy bonito que a uno lo inviten a volar hasta la luna, pero nadie quiere que lo dejen botado allá.

*Ver todas las columnas de K Sandra.

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