“Suavizando un poco, en aras de la verdad, la rigidez del lenguaje diplomático, de vos, Señor ministro, podría decirse sin hipérbole que habéis llegado a ser persona grata al corazón de este pueblo, y que al deplorar él vuestra partida, que lo priva de un representante arraigado ya en el campo de sus afectos, hace votos por que vientos propicios os acompañen en todas las jornadas de la vida”.

Con estas palabras despedía Belisario Roldán, a la sazón diputado de la República Argentina, en 1903 a Carlos Concha Subercaseaux, embajador de Chile en Argentina, quien había sido antes alcalde de Santiago, diputado dos veces y  ministro de Guerra y Marina. Durante su gestión en Buenos Aires se resolvió el problema del Estrecho de Magallanes (1902).

Por más que busco méritos comparables en nuestra flamante embajadora Bárbara Figueroa una y otra vez, en cada iteración las similitudes son cada vez menores, hasta desaparecer por completo. En razón de ello es que no me queda más que concluir que el nombramiento es, además de desacertado, patético. Confiemos en que durante la gestión de la embajadora Figueroa no surja ningún motivo de discordia ni de mala interpretación, ni siquiera en lo relativo al punto de cocción del bife chorizo, porque a diferencia de 1902, esta vez no habría forma de resolver favorablemente un impasse diplomático. De hecho, ha tenido fortuna al quedar resuelto antes de su partida, el malestar que produjo el uso por parte de la ministra Siches del término “Wallmapu” en relación a la zona argentina donde también moraban mapuches. Y es que en Argentina no están para tolerar esta cantinela de los territorios de pueblos ancestrales y su autonomía ni nada que se le parezca; tal y como debe ser.

El primer viaje al exterior del excelentísimo Sr. Presidente Boric fue a Argentina, como no se podía esperar menos por ser ya una tradición. Es nuestro más importante y vital país hermano y con dos mandatarios tan cercanos ideológicamente las relaciones irán viento en popa, amén de encarnar nuestro Presidente de manera notable el profundo sentido de la tercera estrofa del tango Cambalache; esa que dice “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador. Todo es igual, nada es mejor. Lo mismo un burro que un gran profesor”. Así las cosas, fue recibido junto a su comitiva con gran cordialidad y muestras de la más alta consideración y estima. Además, aprovechó el Presidente Boric de visitar una de las tantas preciosas librerías que en Buenos Aires son un deleite, para comprar libros y potenciar su imagen de poeta intelectual. Ya eso solo justificó el viaje, considerándose el resto un beneficio colateral por añadidura.

Por su parte la Sra. ministra Siches hizo su debut como Vicepresidente, recibió los honores de rigor a su llegada al Palacio de La Moneda, y asumió completamente y sin demora el rol al que nos está acostumbrando el Sr. Presidente Boric, es decir, desapareció de escena. No se volvió a saber de ella hasta el regreso del Mandatario. Parece serle más grato este rol que el de Ministra del Interior. Mientras tanto, Wallmapusienses terroristas quemaban más de una docena de cabañas en Contulmo en preparación del diálogo que la Sra. Ministra Siches y su subsecretario Monsalve están promoviendo con ahínco y voluntariosa firmeza. Si para la CAM y sus congéneres estos incendios son la forma de calentar los ánimos ad portas de las conversaciones en ciernes, mil veces preferiríamos todos que se olvidaran las conversaciones, se volvieran a declarar personas non gratas unos a otros y se instruyeran a los canales competentes de unos y otros las acciones judiciales, en los sistemas judiciales de unos y otros, contra quienes resulten responsables, de ambos lados. Ello nos permitiría además probar cómo será de exitosa la existencia de varios sistemas judiciales, incorporados ya en la futura propuesta de nueva constitución. 

¡Ah! Por cierto, el gobierno está a días de cumplir su azaroso primer mes. Quedan solo 47, si todo va bien.

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