Mascotas adoradas tuve, no tantas como mi mente circense hubiese querido tener. A corta edad dispuse a los gatos del barrio insistentemente en cajitas de cartón para que saltaran y amaestrarlos, pero salí desilusionada y mucho más rasguñada.

A los 5 años insistí y pasé al siguiente paso. Fue después de algo de literatura, que me leyeran “El Gato con Botas”, que se me ocurrió tratar de ponerle o quizás más bien meter al gato dentro de las botas. Tristemente comprobé que los gatos no tienen siete vidas y además me quedé sin mi gato y quedé castigada un buen tiempo por el “temita” de las botas. 

Hay cuentitos en las mentes de niños que pueden ser fatales. Prefiero omitir detalles de cuando me creí Campanita y con unas alitas de cartón finamente recortadas, traté de emprender un vuelo a la urgencia más cercana. Todavía sueño con volar, he inventado otras formas de hacerlo… menos riesgosas y más exitosas. 

Tantas veces soñé irme en elefante al colegio y aplastar al profesor de matemáticas, o llegar en un león a Impuestos Internos, al mesón y la señorita de mal modo correspondiente y rugirle más fuerte, otro gallo cantaría. Tengo harto amigo que llegaba en camello a esquiar y a las noches a parrandear. También tuve canarito que no era taaan amarillo como yo quería, y loro que no repetía nada de lo que tanto afán le insistía.

Después llegaron los perros, unos finos de calidad, otros pulguientos de verdad, adorables todos en su variedad. 

En el año del conejo tampoco me quedé atrás y desde chica sabía que los cortes de zanahoria y lechugas que se botaban para mi conejo era un churrasco palta tomate ají verde que se zampaba, así que nada se botada, por que lo demás, los perros se lo morfaban.

(Sepan ustedes que antes los perros comían comida de verdad, como nosotros, no sé cuándo los dejamos comiendo a nuestros perros ese cubito de caldo maggi igual a un chocapic con sabor más que a choca, a pic, nunca más un bistoco con huesito que chupetear, hasta con el hueso lo hacen weón y le pasan uno plástico con sabor) 

No soy astróloga ni tengo el don del horóscopo chino, pero en el año de Conejo de agua, yo al tiro, con la escasez hídrica en el mundo, lo cambiaría por el año del Conejo de vino o al vino, como guste. 

En el año del Conejo es muy claro lo que va a pasar…  ¿Qué es lo que más hace el conejo? 

Eso nos puede pasar. Así es que ojo con la zanahoria y con no andar multiplicándonos como Jesús al pan y el vino , hágale caso a Jesúa y multiplique mejor el vino y si va a multiplicar algo, que sea el sentido del humor, se lo pido por favor. (Por Dios que hay gente fome). 

Se viene un año donde hay que tener buena vista (para no tropezar de nuevo con la misma piedra o gil ) y estar atentos al lupo, para no dejar pasar las oportunidades que están envueltas en problemas. 

Lo demás es disfrutar de la verde hierba, hacer el amor, y volver a nuestras madriguera con la guatita llena y el corazón con tinto. 

Si los animales hablaran… y hablamos. En el Congreso hablan y ladran, se eligieron entre ellos, pero dicen que lo hicimos nosotros. 

Guau guau. 

Jo March. 

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