Parece que fue hace una vida que en su campaña el presidente nos invitaba a subir a su combi verde esperanza con un elocuente “¡Súbete!”. Y efectivamente muchos esperaban que la conducción de este gobierno lo arreglara todo. Sumémosle la nueva constitución, e íbamos derechito a ser Finlandia. Pero una vez más la realidad (burguesa) metió la cola y cabe preguntarse, ¿qué han hecho bien? No. ¿Qué no han empeorado? ¿Cuántas promesas de campaña han roto? Hasta ahora, solo han decidido en base a su agenda ideológica y no a los intereses de Chile, de modo que cuesta pensar en un ministerio que no haya dado muestras de total incompetencia. Digamos también que ese germen de tiranillo que algunos advertimos en ellos mucho antes de llegar a La Moneda ya brotó y está dando frutos. Y afírmense, que vamos cuesta abajo.

Como el presidente decidió ser el jefe de campaña del Apruebo, él mismo, su gobierno, la coalición, la CC y todos sus adherentes se han convertido en una sola cosa, pegoteada y cada vez más pasada de revoluciones (en toda acepción). Estos días hemos visto actitudes matonescas: la “protección” de un periodista sacándolo de pantalla, al ministro secretario subiéndose al pony de la superioridad moral, al de Economía que no solo muestra una vez más que es bastante asintomático su doctorado (y carito que nos salió), sino que además, a mi parecer, intenta torpemente llevar agüita al pozo de las fantasías progres en que la inflación es consecuencia de la colusión empresarial. La violencia solo crece y si antes todos teníamos un conocido con covicc, ahora son los hechos de violencia la nueva pandemia. Vimos videos espantosos de niñitos asustados, padres impotentes y atrapados en todo sentido por la delincuencia. ¿Y el presi? Métale repartiendo calzones rotos. La guinda: la dulce voz de la diputada anunciando los cartelitos en las casas. De esto lo más grave es que haya gente a la que no le parezca grave. ¿Habrá que explicar lo importante que es el que los ciudadanos se sientan libres de votar por la opción que quieran sin arriesgar represalias? ¿Es tan difícil? Probablemente si uno ha estado del lado que tira las piedras y no que las recibe, puede ser difícil de entender. 

Los límites no se corren de un viaje; ahí hasta el más manso se resiste. Es de a poquito, banalizando cosas que no son aceptables. ¡Abramos una ventanita, que está pasao a totalitario aquí! 

No podía ser de otra forma, si nos fijamos en quienes conforman la coalición de gobierno. Veamos su ideario, los gobiernos y personajes a los que adhieren, etc. Tener cualquier otra expectativa es testimonio o de fanatismo o de una candidez que a estas alturas resulta negligente y cómplice. 

Esta pitonisa piensa que ya solo les queda una salida: jurar de guata y todos los días modificar el texto presentado. Y pa’ prometer Boric es bravo. Sacar toda la chaya, PS, PPD y parte de la DC haciendo maromas para que todo se vea más moderado. Los ideólogos, papis y agüelitos del nuevo texto callaos, escondidos o prometiendo con los dedos cruzados. Los mismos que ni siquiera fueron parte del acuerdo por la Paz (ja, de nuevo) y luego llevaron la batuta en la CC gracias a la plétora de escaños reservados e “independientes” (el más moderado estaba contra los zares). Serán promesas vacías porque ellos saben que, una vez aprobada, así se queda y punto. ¿Les creerán?

Han sido solo 5 meses. Imaginemos esto mismo, pero con más poder y con un horizonte de décadas. ¿No le gustó? A mí tampoco. Yo Rechazo y me bajo. 

K-Sandra

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