Estamos frente a una generación de políticos que cree firmemente que a puro relato pueden crear la realidad que añoran. Y ha funcionado, hasta ahora. El problema son las grietas de este relato, por donde se está colando lo que realmente piensan, creen y una realidad muy distinta a la que prometieron.

El presidente con su “socia, ¿quieres conversar?” me llevó directo a esos días universitarios en que salía tarde, y en el paradero un compatriota, bajo los efectos de algo, se acercaba a decir “socia, socia, una moneah, una moneah” (sic). Esa vez no sentí del todo la necesidad de abrazar mis pertenencias y rogar porque pasara luego la micro, solo una expansiva vergüenza ajena. Pero más allá del abajismo de niño rico de nuestro mandatario, me impactó el tiránico “entonces salga de acá” que vino después, especialmente por parte de alguien que nos ha dicho ad nauseam que el diálogo es el bálsamo que el mundo necesita.

Este es un ejemplo del modus operandi de este gobierno; decir una cosa y creer otra, gritarle a alguien “mentiroso” mientras uno “emite información incorrecta”, cambiar de opinión con extrema frecuencia, aunque sea evidente que los votantes entregan su voto sin considerar esa volatilidad. Tremendo problema. Si bien los encargados de instalar estas imágenes de santones me han parecido talentosísimos, tienen la gran dificultad de que su materia prima es imprudente y soberbia. Ellos llaman a esto espontaneidad y cercanía. No se les puede permitir improvisar. Y no es solo el presidente, es todo su gabinete. Es Raspu… perdón, el ministro Jackson, sacando retiros del aire y diciéndonos luego que en realidad los retiros son de una terrible irresponsabilidad y en toda honestidad, una expresión de “privilegio” de los malditos ricachones. Es el ministro Marcel, convencido por alguien o algo, de poder controlar este tsunami refundacional y poniendo su nombre y prestigio en proyectos que antes hubiera criticado. ¿O no? En realidad, quién sabe en qué cree el ministro de Hacienda a estas alturas. Y bueno, es que es muy feo andar diciéndole a alguien que lo van a expropiar para financiar una bacanal de un par de años que nos dejará sumidos en la miseria. Feo.

Cada cierto tiempo alguien se distrae y nos deja ver cuál es el plan real, cuál es la inestabilidad que quieren meter o lo ilusos que somos pensando que nuestros fondos previsionales son, bueno, nuestros… cuando la espontaneidad y cercanía se arrancan con los tarros es hora de esconder al emisor. Y de ahí en más pautearlo hasta que parezca lector de noticias de Corea del Norte.

Lo que vimos con el quinto retiro debiera darnos luces de lo que se viene. ¿Quién ganó? ¿Quién perdió? ¿Cuál es la brújula de este gobierno? La ambigüedad y la desconexión entre relato y realidad permiten que toda interpretación sea posible al mismo tiempo. Todo se puede relativizar y las promesas son apenas circunstanciales; la receta para el caos. Si esto fuera un reality, tendríamos al menos 3 eliminados por convivencia.

Esta pitonisa piensa que pronto, ni todo el relato, ni los ósculos que no levantan ni la popularidad, ni Brownie posteando 24/7 serán suficientes. Y entonces recurrirán a la vieja y confiable táctica de “lo que pasa es que…” Y lo que pasa es que este gobierno es maravilloso, tiene geniales ideas, pero necesita esa llave mágica que es la nueva constitución. Y ahí sí que sí… vamos a despertar en el norte de Europa. Pero no, solo nos estarán, una vez más, hablando bonito.

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