Hola mis queridos 7.891.415 patricios. ¿Cómo están? ¿Ya en el prandium?
A mí este año se me ha hecho eterno. Hay que reconocerle a este Gobierno que no se han tomado un solo día libre. Y cada vez que sale alguien a explicar o justificar, sólo logra hundir más a este Presidente y su Gobierno, que como en la canción de los perritos, de los pocos créditos políticos que le quedaban, no le quedan más que 27 (%).

Lo del Presidente pateando en el suelo a su exministra, ha sido impactante. El germen de personalismo y tiranía ya es todo un árbol y está cargaíto. SE, me voy a permitir explicarle una cosa; cuando uno lidera un equipo, la responsabilidad última siempre es de uno. Culpar a su ministra y luego patearla en el suelo con esas humillantes “desprolijidades”, es increíblemente cobarde y digámoslo, cuma. Eso sin mencionar que se trata de un Presidente aliade (sic) y que encabeza un gobierno feminista. No le pidieron la renuncia por ser mujer, obvio, pero ya es bien evidente que el Presidente se permite ser más prepotente y matonesco con las periodistas y las ministras. 

El Gobierno ha insistido en salir jugando con lo procedimental, culpa de los vasallos desprolijos. Puchas, SE, igual la responsabilidad es suya, no ve que queda como leso, frívolo, incompetente, negligente y mandoneao. Era mejor decir que lo leyó todo, pero que éstas son sus convicciones. Total, eso lo sabíamos. 

El quid del asunto es que a SE la seguridad no le quita el sueño y en su cabecita algunas violencias están plenamente justificadas, aquello del respeto a otros poderes del Estado le parece una sugerencia y la Constitución, bueno, sabemos lo que piensa y lo mucho que no la respeta. Tampoco entiende que el octubrismo está muerto y lo siguen usando como un Cid en descomposición.

¡Chile despertó! Pero esta vez de verdad, de la pesadilla octubrista y enfrenta la peor de todas las cañas, la moral. Hemos visto a la prensa que el 2019 nos repetía ad nauseam aquello de “el niño que no es abrazado, quemará la aldea”, haciendo 24/7 la apología de los buenos salvajes. Caritas de pena para los delincuentes y reprobación justiciera para carabineros. Tres doritos después se sienten orgullosos de sus reportajes que revelan lo profundamente delincuentes que son y eran las primeras líneas indultadas. Ya no les dan ganitas de abrazarlos, parece. Sigan tirando el hilito y cuenten, de quiénes son tan amigos que el Gobierno está dispuesto a apostar todo por su liberación.

Algunos intelectuales, encañados, insisten en que estos son delincuentes comunes que se amparan en la ideología y la política para obtener favores porque obvio que no son revolucionarios. Discrepo caleta. Cuando ellos adherían a la revolución y a la violencia como método de acción política esos terroristas eran GCU, pueh. Entrenados en el uso de armas, eran además intelectuales de fusta. Esa revolución sí que era sexy. Lamento informarles que hoy, el brazo armado no es tan sofisticado y salvo honrosas excepciones, los pijes son más artistas que guerrilleros, verbigracia, el presidente. 

Esta pitonisa piensa que, de todas las cañas, la moral es la peor, porque obliga a hacernos responsables del estado en que nos dejaron nuestros propios excesos y descontrol.

Chile se pegó una farra de aquellas. Pero hoy con la claridad de la mañana, nos toca recoger la dignidad, asumir nuestras responsabilidades y empezar a transitar el camino de lo correcto y bueno, más allá de las encuestas, simplemente porque es lo que hay que hacer. Partiendo por exigirle al Presidente enmendar la afrenta que significa para Chile los indultos que otorgó, cómo lo hizo y lo que declaró. Porque no Presidente, esto no se supera cuando usted nos mande a dar vuelta la página, estamos con caña (moral), pero despiertos.

K-Sandra

Deja un comentario

Cancelar la respuesta