“Por la boca muerte el pez”, dice el refrán. Nunca se imaginó el Presidente Boric el tremendo condoro que se mandaría al abrir la boca en su reciente gira por Yankeelandia. Fue por lana y salió trasquilado. El ex Secretario de Estado de Estados Unidos, al ser ninguneado por Boric, fue notablemente irónico: “¿Dónde están las chelas?”, haciendo gala al fino humor anglosajón. 

A juicio de la ministra Urrejola, Boric habría dejado a los inversionistas canadienses con la boca abierta por su pachorra magallánica. Curioso dato. Mis contactos en Norteamérica me siguen transmitiendo su preocupación por la incertidumbre que genera el proceso constituyente. Pero para la comitiva presidencial, tenemos el mejor presidente del mundo mundial. Tal habría sido el influjo presidencial sobre los empresarios presentes, que la ministra se habría ofrecido a limpiares la baba. 

Quienes viajaron en el avión presidencial, afirman que la asesora presidencial Lucía Dammert y la Canciller Urrejola se disputaron el protagonismo durante la gira. Aunque se desconoce si este duelo de espadachines terminó resolviéndose con el lanzamiento de una tapa de cerveza al aire, lo cierto es que muchos de los asistentes aún deben estar preguntándose cuál era la Canciller. Ante el presidente, ambas se comprometieron a tener esto resuelto antes de la próxima gira.

Los mal hablados dicen que Boric fue tacaño con su viático, ya que al momento de pagar la cuenta del pub donde disfrutó de una chela con Justin Trudeau habría dicho que sólo andaba con pesos chilenos, obligando al primer ministro a sacar su billetera. Un sorprendido Boric habría preguntado: “¿No aceptan billetes chilenos en Canadá?”. “Temo que no”, le respondió Trudeau. “¡Pero si es un peso plurinacional!”, le habría reclamado un furioso Boric.

Mientras Boric disfruta de su viaje de estudios around the world, el despliegue de los embajadores políticos en misiones diplomáticas claves para nuestro país guatea a paso firme. No me refiero sólo al caso de Depolo (cuyo único mérito para ser embajador es ser amigo del presidente) en Brasil, sino que también a la designación de una completa desconocida en Londres. El gobierno de Bolsonaro aún tiene a Depolo en el columpio y no parece que lo vaya a bajar tan luego. A la embajadora en Gran Bretaña, cuyo único mérito es haber comprado en el Duty Free de Barcelona (donde no terminó su doctorado), se le designa como premio de consuelo por no salir electa convencional. 

Es lamentable que Boric pregone around the world sobre su política exterior turquesa, feminista y de derechos humanos, y su gobierno no sea capaz de articular e implementar una política around the Araucanía, donde se violan diariamente los derechos humanos de sus habitantes como consecuencia de ataques terroristas. Flor de consecuencia. Peor aún. Ni siquiera se digna a visitar la zona. Debe ser porque no hay Duty Free.

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