La derecha nos ha deleitado con las habilidades estratégicas del Coyote, completamente incapaz siquiera de comprender al Correcaminos. Siempre llegando tarde, cándidos y sin poder predecir cosas que eran bastante obvias. La genuina sorpresa que expresan ante el afán refundacional de la CC ya no conmueve.

Corrieron en círculos, no supieron qué hacer, se sumaron a todo con entusiasmo e incluso algunos de la vieja guardia nos dijeron que “shao con la constitución de Pinochet (sic)…total, obvio que sacamos los 2/3”.

¡Qué buena idea fue entregar la Constitución frente al chantaje violentista y cuando todas las pasiones estaban desatadas! No entendieron, y muchos aún no entienden, que les estaban haciendo la revolución en la nariz. Creyeron ser capaces de controlar algo que no les pertenece, que no inspiraron. Ignoraron por completo que el termostato del mundo giró a la izquierda, y a la más extrema, y que las ideas de la derecha no las conocen ni ellos. Queriendo o no, aspirando a reformas, se sumaron a la refundación. Por lo pronto, y en este momento histórico, les diría que en este continente las constituciones debieran ser como la mamá del mejor amigo: por más enrabiado que uno esté, mejor no mentarla, porque de ahí es muy difícil volver. 

Después, todos a votar por Boric para que no salga Jadue… Exitazo.

Luego fueron los retiros… ¿en qué creen? Desde el “siciil dimicriti” ha sido repetir y abrazar consignas ajenas. ¿Qué les hace pensar que la gente preferirá al sucedáneo, pudiendo elegir el original? No se trata de venir acá a sacar un “derechómetro”, pero habrá un mínimo común, ¿o no?

Siguieron con que no van a obstruir… Si hay algo que va en contra de las ideas que se supone defienden y que implica un mayor deterioro para Chile, porfa ¡obstruyan! El presidente no necesita un acuerdo por la Paz 2.0 (¿se acuerdan?), sino que se le exija hacer lo que debe y puede hacer. Porque quienes se oponen a esto último están al laito suyo, no al frente. A la ministra de justicia se le salió. 

Ahora, sacaron su ofertazo: desde tercera vía, pasando por declarar muerta la constitución actual y hasta repetir todo el proceso hasta que salga algo razonable. Como si se tratara de un juego de Uno en que nos sacan en último momento el abyecto “+4”. Una vez más sumándose a un cambio de reglas y sin comprender que al no tener un espacio en las mentes de las personas, el resultado será una y otra vez el mismo. 

La CC solita ha mostrado las ambiciones, afanes y mezquindad de quienes jamás quisieron una casa para todos. Y es potestad de todo chileno razonable que en justa y libre reflexión se da cuenta que lo que se propone es malo para Chile, declararse a favor del Rechazo. Nada tiene que ver que se trate de alguien de derecha o izquierda. Una vez cerrada esta etapa, veamos qué logran ofrecer para dar algún curso a Chile, de preferencia un curso a través de la institucionalidad que así lo permite. Pero primero péguense una leidíta, escuchen un podcast, un audiolibro o hagan un test online del tipo “qué empanada soy”, pero para políticos, y vean si son o no de derecha. Nos avisan. 

Esta pitonisa piensa que la vida del Coyote hubiera sido mejor si hubiera tenido un amigo que le dijera: “Loco, basta. Deja que el pájaro corra hasta que se canse y después lo cazamos”. Y no es mal consejo porque, si no, nos encontraremos todos en el fondo del abismo con el triste y medio patético consuelo de cantar: “Pobre coyote, ya no sabe ni qué hacer”. 

*Ver todas las columnas de K Sandra.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta