El deterioro del sistema educativo en Chile se arrastra por más años de los que podemos recordar. Hoy hemos llegado a una situación de tal gravedad que probablemente sea irreversible, y así las cosas, es Chile el que no pasa ningún Simce, ninguna Prueba de Admisión, ningún test de drogas, ninguna prueba de probidad administrativa y mucho menos un test de excelencia política. 

Las actuales autoridades, encabezadas por S.E. Gabriel Boric, encarnan en buena medida ese proceso de deterioro al que una enorme y avasalladora parte de nuestra juventud, inmersa en la incultura, la ignorancia, el irrespeto al “establishment” y la violencia como medio de conseguir sus “demandas” se unió con entusiasmo y devoción. La violencia en los liceos más emblemáticos -que dieran a Chile en otros tiempos notables mandatarios- comenzó antes del día de la insurrección de octubre 18 del 2019, con las primeras bombas molotov y los alumnos saltando los torniquetes del metro. Esto último fue “copiado” con entusiasmo por el entonces diputado Boric pasando por debajo del torniquete del Congreso. Él y gran parte de quienes hoy nos gobiernan apoyaron y legitimaron la violencia en los liceos, no solo sin consecuencias para ellos, sino que sentando el precedente nefasto que quienes avalan todo medio de coacción pueden llegar a ser incluso presidente de la República. 

Amén de las cifras enormes de jóvenes que ya han desertado del sistema escolar -varios cientos de miles en los últimos años-, la inasistencia escolar aumenta año tras año, con lo que cada vez serán menos los jóvenes que egresarán de IVº Medio con una mínima base de conocimientos que les permita un futuro desarrollo laboral adecuado. A eso se suma que según un estudio SENDA a alumnos de la educación superior, un 63% se había embriagado el último mes del estudio, un 22% reconoció haberse drogado con marihuana y casi un 15% consumió otras drogas y tranquilizantes en igual período. ¡Y ellos son la élite del estamento estudiantil!

El Colegio de Profesores por su parte, se vanagloria de haber logrado que se aprobara en el Congreso la Suspensión de la Evaluación Docente 2022. Evaluación, dicho sea de paso, que les produce una urticaria intensa porque dejaría de manifiesto lo mal preparados que están muchos profesores para cumplir adecuadamente su función educativa, pero no su función de adoctrinamiento en base a la “guerra cultural” que la izquierda ha sabido desarrollar exitosamente en todas nuestra América. Desde los Estados Unidos, donde más del 60% del profesorado es de izquierda (al decir de Niall Ferguson), hasta nuestro maltrecho Chile, donde el profesorado de izquierda bien puede exceder largamente ese porcentaje. Todo ello, para beneplácito y satisfacción del Foro de Sao Paulo, cuyos integrantes saben perfectamente que un pueblo inculto, degradado, sin valores y sin cultura es fácilmente manipulable.

Mientras tanto, el Gobierno se niega a cumplir la ley Aula Segura porque no les gusta y no les conviene, con lo cual el problema está muy lejos de atenuarse y ni hablar de detenerse o revertirse.

*Todas las columnas de Etiqueta Negra.

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