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Publicado el 31 de octubre, 2015

El Individualismo en Red y el paro de funcionarios del Registro Civil: ¿Se repite la historia?

El movimiento dirigido por Nelly Díaz está a años luz de lo que motivó a miles de jóvenes a salir a protestar a fines de los años sesenta. En este caso, no hay una búsqueda del bien común, ni el deseo de vivir en una sociedad más justa e igualitaria.
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Jorge Luis Borges afirmaba que la historia es cíclica y que, por lo tanto, estamos condenados a repetirla una y otra vez. En muchos aspectos, el paro de funcionarios del Registro Civil parece sacado de El Burócrata González, película de 1964.

Escenas como las vividas el miércoles pasado, en la cual Nelly Díaz fue duramente encarada por un usuario que durante un mes no ha podido realizar la inscripción de un vehículo motorizado, perfectamente podrían ser incluidas en el filme protagonizado por Eugenio Retes.

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre este paro y el escenario vivido en los años sesenta, que debemos considerar antes de pensar que la historia se repite una y otra vez. La huelga de los funcionarios del Registro Civil, al igual que gran parte de movimientos sociales que han sacudido a Chile y el mundo durante la última década, está regida por lo que se conoce como el individualismo en red.

El movimiento dirigido por Nelly Díaz está a años luz de lo que motivó a miles de jóvenes a salir a protestar a fines de los años sesenta. En este caso, no hay una búsqueda del bien común, ni el deseo de vivir en una sociedad más justa e igualitaria. Lo que se busca es un fin personal e instrumental, como lo constituye el pago de un bono, pero con total desprecio por los derechos del resto de la población.

Un número importante de los movimientos sociales son eso. La suma de individualismos, que buscan una ganancia personal y en donde se puede observar una negación del otro, como persona humana. La impavidez frente a una madre que durmió afuera de una oficina pública para intentar realizar la inscripción de su hijo recién nacido, no es diferente a negarle el asiento en el metro a una mujer embarazada.

Este video, en el que dos mujeres se niegan a ceder el asiento a una embarazada con ocho meses de gestación, muestra la misma lógica de funcionamiento que el paro de los funcionarios del Registro Civil. “Yo esperé harto tiempo para poder irme sentada”, fue la escueta respuesta de una de las mujeres aludidas. Igual de absurdas suenan a los oídos de la opinión pública las respuestas que los funcionarios del Registro Civil le dan a las personas que desean realizar algún trámite.

Por esta razón no debe extrañarnos lo que actualmente está sucediendo en Chile y el mundo. Vivimos en una época en que los individuos están más empoderados, pero eso no se traduce en una participación ciudadana que tiene en el bien común, su objetivo fundamental.

La mayor parte de los movimientos sociales son instrumentales, de un gran poderío y efímeros, porque una vez lograda la meta, sus integrantes vuelven a sus preocupaciones habituales. Pagado el bono, el Burócrata González podrá renovar su carnet de identidad, no sin antes darse de cuenta que la película ha cambiado un poco o mucho, según sea el cristal con el cual se mire el problema. Si antes el deambular de ventanilla en ventanilla tenía como finalidad “sacar la vuelta”, ahora tiene un fin distinto, un tanto más mezquino. Es cierto que la historia se repite, que llegarán los títulos de la película y aún estaremos tratando de renovar el carnet de identidad, pero el espíritu es otro, la lógica que mueve al funcionario es distinta. La historia se repite, pero no es igual, no es la misma. Es algo en lo que se equivoca Borges.

 

Oscar Jaramillo C., Académico Escuela de Periodismo Universidad Mayor.

 

 

FOTO:PABLO ROJAS MADARIAGA/AGENCIAUNO

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