El borrador de nueva Constitución completó un récord de 499 artículos permanentes, dejando atrás a la Constitución vigente (143 artículos). Supera con creces las constituciones de Bolivia (411 artículos), Venezuela (350 artículos) y Ecuador (444 artículos). Y, de aprobarse, pasará a ocupar el primer lugar como la Constitución escrita más larga del mundo, desplazando a la de India (448 artículos), salvo que la Comisión de Armonización decida aguarnos la fiesta, refundiendo y reduciendo el número de artículos. 

Si antes de concluir el trabajo constituyente el mundo político y académico discutía si el borrador debía ser maximalista o minimalista, hoy no cabe duda que estamos frente a un texto más bien de corte “extremista”. Cuando una Constitución es buena, la extensión de su texto pasa a ser un elemento secundario de preocupación. Pero si es mala, como la que nos propondrá la Convención Constitucional, su extensión -irresponsablemente sobredimensionada- se convierte en una abierta amenaza para la democracia y la libertad de las personas

No exagero al calificar el borrador como “extremista”. Generado en condiciones de extrema intolerancia, cancelación y violencia, por parte de sectores de extrema izquierda, el borrador propone soluciones extremas que traerán más problemas de los que quiere o puede solucionar. Integrada por convencionales de extrema ignorancia, la Convención goza de amplia desconfianza. El ambiente poco propicio para el debate y la deliberación, en un tiempo extremadamente breve, sólo agrava su mala redacción. También es extrema porque divide a los chilenos, en lugar de unirlos. En suma, es extrema por dónde se le mire. Todo un logro.

Hay algunos convencionales de izquierda que apuestan al maquillaje del texto en la Comisión de Armonización. Es el caso del abogado Fernando Atria, quien afirmó que “cuando Armonización haga su trabajo vamos a tener un texto constitucional que se vea bien. No va a ser texto, creo yo, que destaque por su calidad o belleza técnica”. Linda la cosa. Un claro reconocimiento de que el borrador adolece de calidad técnica. No en vano, una mayoría de chilenos quiere que la Constitución sea redactada por expertos, porque ellos sí saben escribir constituciones. Pero para ello es necesario que la ciudadanía rechace el borrador, y la clase política nos asegure una nueva oportunidad para redactar una buena Constitución.

Algunos se preguntan, legítimamente, por qué la Convención no redondeó el texto en 500 artículos. Nunca sabremos la respuesta. Pero deseo especular. Y para ello, la numerología puede darnos algunas señales. El número 500 tiene más significado de lo que parece y leo que es una señal de que nuestros ángeles guardianes nos están hablando: nos anima a tomar decisiones que son importantes porque son prometedores para nuestro futuro, junto con indicarnos que es el momento de empezar a ejercer nuestra libertad personal; no dejar que otros tomen las decisiones por uno ni vivir la vida que otras personas han planeado. Así resulta que el 500 es un número poderoso y quizás nos podría traer buena suerte. 

Acabado el tiempo, resulta inoficioso lanzar un concurso popular para redactar el tenor del emblemático artículo 500. Algunos se aventuraron en redes sociales, con bastante sentido del humor y olfato político. A riesgo de llegar tarde, propongo el siguiente artículo 500: “La presente Constitución comenzará a regir si la opción Apruebo supera el 75% de los votos válidamente emitidos en el plebiscito de salida

¿Les parece trampa? Bueno, entonces habría que preguntarle a los miembros del comité de expertos que redactó la reforma constitucional que permitió el proceso constituyente por qué no establecieron un quórum alto para la aprobación del borrador. La trampa del quórum y de las opciones binarias del plebiscito de salida nació precisamente en el seno de esa comisión. Nos habríamos ahorrado un texto que dividiera a los chilenos. Pero, como último recurso, aún nos queda a los ciudadanos decir un fuerte y claro “No a los 500”. 

*Francisco Orrego es abogado.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta