Uno de los grandes consensos de la política moderna es que la división de poderes permite controlar el poder. Por tanto, solo quien tenga más o igual poder puede controlar a otra entidad similar. Sin embargo, con el paso del tiempo y el avance de las democracias, Occidente se fue dando cuenta que las afinidades políticas también tenían injerencia en la fiscalización o control de otro poder del Estado.

Así, por ejemplo, influye en la intensidad de función fiscalizadora del poder legislativo hacia el gobierno que la mayoría del Congreso sea afín a la administración de turno. Y en base a eso, y por supuesto las dificultades administrativas que ello conllevaba, se crearon instituciones especializadas en fiscalizar a los gobiernos, lo que se conoce como la función contralora, que en parte reestructura la visión clásica de los tres poderes del Estado, porque sería una función distinta a los anteriores. 

Otra discusión interesante que fue surgiendo con el paso del tiempo es que, como toda institución humana, quien lleva la función contralora también está propensa a problemas graves que requieren fiscalización o, al menos, un control efectivo de sus atribuciones. Ello, porque podría darse el caso de que fiscalicen con mayor o menor intensidad a un gobierno determinado, dependiendo de la cercanía política con los funcionarios del ente fiscalizador.

La pregunta anterior no está resuelta y “conversa” con una situación de moda en las redes sociales: el “fact checking” de la información que circula por esas vías. Últimamente este tipo de plataformas han surgido con un gran auge, despertando varias polémicas. 

En Chile, especialmente en estos días, la discusión política está degradada, o al menos horadada, y está de moda acusar de difundir noticias falsas a todos quienes tengan una interpretación distinta a la propia de la propuesta constitucional. En esto algunas plataformas de “fact checking” han contribuido profusamente, llevando su interpretación personal a la categoría de verdad, lo que ha resultado ser un círculo vicioso.

Hace algunos días, la Plataforma Telar reconoció un error importante en la metodología de uno de sus informes, que fue ampliamente difundido en redes sociales. A pesar de la aclaración, la imagen con que difundieron esa información sigue rondando en esas plataformas. La pregunta en este contexto es ¿quién hace “fact checking” a las plataformas de “fact checking”? Porque en base a una buena idea, se ha terminado produciendo un problema quizás mayor.

*José Francisco Lagos es Director Ejecutivo Instituto Res Publica.

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