Pese a reiterados discursos del Presidente Gabriel Boric sobre el carácter abierto y el derecho de la ciudadanía para optar por cualquiera de las dos alternativas, Apruebo o Rechazo, en el concurso electoral del próximo 4 de septiembre, el involucramiento del mandatario como jefe de la campaña ha sido evidente, llegando incluso a firmar ejemplares de un libro que recoge el trabajo de la Convención y mofarse de una pregunta de un periodista al respecto.

Por tanto, el apoyo a la opción Apruebo de La Moneda implica ciertamente un hecho político: si gana la opción de Boric, éste se fortalecerá, transformándose en la figura más importante de la izquierda desde Salvador Allende. Así, la falta de prescindencia en esta lucha política, pese a la atrevida apuesta que hace el gobernante, significará que podrá realizar un gobierno atado a un programa, cuyo guion es el trabajo de la Convención Constitucional.

Sin embargo, si el Rechazo resulta triunfador, y mientras mayor sea la diferencia, el piso político del mandatario se debilita, y corre el serio riesgo de derrumbarse, porque además recibirá la dura interpelación de algunos de sus partidarios, incluyendo, desde luego, al PC, que una vez más quedaría en las antípodas de lo que quiere la mayoría del país.

Pero no es solo eso, el país se encuentra alejado del foco principal que importa prioritariamente a la ciudadanía, la acción gubernamental sobre la violencia que recorre el país en la forma de delincuencia y terrorismo, y los problemas de la economía, expresados en una alta inflación y la amenaza de una recesión hacia fines de este año. Después de más de 4 meses en el poder, La Moneda simplemente no ejerce el gobierno en aquellas materias.

La trayectoria de la campaña política dirigida al concurso electoral del 4 septiembre tuvo un inesperado impacto por las declaraciones del mandatario a un medio de comunicación televisivo el día viernes 15 julio recién pasado, que se sintetizan en que admitió que el rechazo al texto constitucional puede ocurrir, y que si esto pasaba llamaría a una nueva elección de nuevos constituyentes.

Lo primero corresponde a un reconocimiento de la realidad a la luz de una veintena de estudios de opinión y encuestas, donde se advierte nítidamente la trayectoria que conduce a la opción de Rechazo a un triunfo en el concurso electoral del 4 de septiembre.

Lo segundo no solo depende de él, porque los acuerdos vigentes abrirán la puerta para un complicado conjunto de acuerdos que deberán, con la oposición, ser concordados para la redacción de una nueva constitución.

Se trata de un calculado esquema, que buscaba aislar, momentáneamente, al Presidente de la República de la derrota que sufriría la opción del Apruebo. No sabemos por qué el círculo cercano de Boric, básicamente su equipo político, los llevo a esta decisión. Pero se revela que el mandatario se encuentra extremadamente debilitado y opta por mantener la Presidencia de la República, al menos en ese discurso, desde donde podría  intentar realizar un programa, frente a un parlamento, donde no cuenta con una mayoría suficiente para desarrollarlo.

El golpe para sus partidarios más extremos, el PC y amplios sectores del FA, ha sido muy fuerte, por lo que esperamos una reacción de carácter potente, y si me apuran no estrictamente apegada a la ley y al estado de derecho, en definitiva, a la democracia.

Y también el deterioro de la economía, principalmente la inflación, que ha sumado a su trayectoria la agresiva devaluación del peso, atenuada en la última semana a través de la intervención cambiaria, pero con una tendencia al alza nuevamente en las próximas semanas y la amenaza de que la expansión populista del gasto público desancle aún más las expectativas futuras de la inflación.

Si la intervención cambiaria finalmente se diluye el país habrá quemado unos 10.000 millones de dólares de reservas internacionales, un 20% aproximadamente de aquellas, y ahorros de 40 años. Un duro golpe para el instituto emisor. Son los fundamentos los que explican la trayectoria del dólar, incluyendo desde luego la estabilidad política, amenazada en nuestra república.

Todo lo anterior, en un escenario de desaceleración de la economía que bajara la tasa de crecimiento del PIB a un 1,5% durante 2022, y a una recesión durante el próximo año. Entonces, es inevitable que aumente el desempleo, sobre todo en segmentos más pobres de la sociedad, los que ya están siendo afectados por la inflación.

Sumemos además que en forma paralela se está incubando un enfriamiento de la economía mundial, que afectará a nuestros principales socios comerciales: EE.UU. y China.

Un viejo amigo geólogo norteamericano, a quien conocí hace muchos años allí, me hablaba sobre la belleza de caminar por los bordes superiores de los volcanes, pero había que tener mucho cuidado con tropezar y caer dentro de la masa ígnea. En las últimas semanas esa historia ha venido a mi recuerdo muchas veces.

*Alejandro Alarcón es economista.

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