Una vez más, y tras un par de años de ausencia, reapareció el fabuloso Campeonato Nacional de Rodeo, más conocido como Champion de Chile. Como es tradición, la medialuna monumental de Rancagua fue el escenario de la versión 73, de una de las fiestas más lindas. Centenares de caballos chilenos le dieron nueva vida al deporte criollo. Miles de aficionados, provenientes de todo Chile, disfrutaron del espectacular triunfo del binomio representante del Criadero Palmas de Peñaflor. Alfredo Moreno Echeverría y Luis Eduardo Cortes, en Bien Pagada y Lunática, en electrizante final, lograron 41 puntos y adjudicarse el máximo galardón del rodeo chileno.

Una vez más, los principales medios escritos de Chile guardaron silencio o hablaron bajito. La televisión abierta ignoró este magno evento, ratificando su indiferencia por el campo chileno. Páginas enteras hablando de un fútbol local mediocre, repleto de rencillas. Los periodistas y editores ignoran un deporte que es el segundo más importante de Chile en términos de asistencia. Para qué hablar del arraigo que tiene el rodeo en el mundo rural. Las graderías de Rancagua repletas de hombres y mujeres de campo, aplaudiendo a sus jinetes. Es lamentable que los editores de prensa y televisión se concentren en la farándula o en noticias de tercer orden; si había un día clave para hablar de rodeo chileno era el lunes posterior al Campeonato Nacional de Rodeo.

Para llegar a Rancagua jinetes y caballos deben superar etapas consecutivas que les permitan clasificar en un ambiente de alta y sana competencia. El rodeo es también familia, es tradición, es música chilena. El rodeo son aperos, monturas y riendas. El rodeo representa a arregladores, amansadores, herreros y jinetes. El rodeo chileno está presente de Arica a Tierra del Fuego, de cordillera a mar y desde hace 400 años en Chile. Sus reglas son cada día más estrictas, se protege al caballo como a un niño, se cuidan los novillos y se respeta a las organizaciones rectoras del rodeo.

El plan de muchos es cambiarlo todo, y eliminar el rodeo. Les tengo malas noticias. El rodeo está más vivo que nunca y tiene y seguirá teniendo miles y miles defensores. A quienes no les guste el rodeo -periodistas incluidos-, que busquen en otras actividades su propia diversión. La medialuna de Rancagua reivindicó también a nuestra bandera chilena, la que flameó sin competencia, con aires de alegría y con mucho respeto por Chile. Carabineros y su banda fue aplaudida como se merece y también el novillo del silencio recordó a esos grandes jinetes que han partido a cabalgar por los prados eternos.

*Andrés Montero es Director de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA).

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