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Publicado el 04 de octubre, 2015

Educación: es verdad, cada día puede ser peor

Lo que el Estado pretende al fijar el precio es fijar las vacantes, controlar el desarrollo y entrometerse en la gobernanza de las universidades, y, por ende, controlar a la universidad. Esto no es otra cosa que hacer desaparecer de raíz la autonomía universitaria.
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El último día del mes de la Patria, la Mandataria nos notificó lo que sería el presupuesto del año 2016. Estábamos expectantes, previamente el vocero de gobierno nos pidió a los rectores que tuviésemos paciencia y que esperásemos el discurso de la Presidenta. La ministra -en reunión de más de dos horas con las universidades del G8- no nos aclaró mucho más de lo conocido por la prensa y nos pidió lo mismo que el vocero. Nunca antes el envío del presupuesto de la Nación había causado tanta expectación.

Y habló la Presidenta. ¿Y qué anunció Su Excelencia? Generalidades.

Pero al leer el presupuesto enviado uno se encuentra con sorpresas. Primero: para la llamada glosa de gratuidad, el Ministerio efectúa una serie de recortes en varios ítems, siendo los más relevantes la disminución en un 50% de becas de educación superior, y en un 90% el ítem que asignaba crédito fiscal bajo la ley 18.591. Por último, el Aporte Fiscal Indirecto que disminuirá en el IPC.

Esta señal es sorpresiva y tiene mal pronóstico, porque a pesar de que la ministra ha insistido hasta la saciedad que conviviremos por un largo tiempo con dos sistemas, uno gratuito y otro con becas y créditos, la verdad es que el presupuesto de la Nación disminuye en forma impresionante estos dos pilares de lo que ha sido hasta aquí nuestro sistema universitario.

Pues entonces, de la disminución de estos ítems es que se logró conseguir los recursos para establecer la gratuidad. Tal como lo anunció el Director de Presupuestos, solo existen 250 millones de dólares incrementales. Y esta cifra es curiosa, pues sistemáticamente fue disminuida en estos últimos dos meses, fluctuando desde los 530 millones, luego a 300 millones, para terminar en lo antes dicho.

No obstante, siguen las sorpresas. En otra de las glosas del presupuesto, se nos informa que el Estado “toma el control” de las universidades. ¿Y cómo?

Se limita el crecimiento al 2,7% en cada programa respecto del año 2015, salvo que el crecimiento haya estado programado antes de 2015, ello le sea acreditado al Mineduc y éste autorice el crecimiento. Dado que la restricción de crecimiento es por programa, las instituciones beneficiarias deberían crecer mucho menos que ese porcentaje en su oferta total.

Esto genera un problema para todas aquellas universidades adscritas al sistema de admisión del Cruch. Estas ya informaron su oferta para el año 2016, y si no cumplen con la restricción estarían en incumplimiento de la glosa.

Pero, tal vez, lo más importante son las señales que nos envían a través de esta glosa. Lo que el Estado pretende al fijar el precio es fijar las vacantes, controlar el desarrollo y entrometerse en la gobernanza de las universidades, y, por ende, controlar a la universidad. Esto no es otra cosa que hacer desaparecer de raíz la autonomía universitaria.

Lamentablemente estamos en presencia de una improvisación que no tiene parangón en la historia de las políticas públicas chilenas.

El día 30 de septiembre, fecha en que la Presidenta de la República hizo su anuncio, pasará a la historia, y ese será su legado, como el día en que se dio comienzo a la destrucción de la calidad de nuestras universidades.

 

Rubén Covarrubias Giordano, Rector Universidad Mayor.

 

 

FOTO: PRENSA PRESIDENCIA.

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