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Publicado el 19 de agosto, 2015

Educación de calidad para todos

Para romper con la inequidad en la distribución de docentes con mejor formación y más efectivos en establecimientos de diferente nivel socioeconómico, necesitamos romper con la inequidad de la elección del primer empleo.

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Evidencia para Chile y el mundo ha demostrado que profesores que efectivamente entregan oportunidades de aprendizaje pueden hacer una gran diferencia en alumnos de contextos más desventajados, y en la medida que su apoyo es permanente en el tiempo, pueden incluso revertir obstáculos al aprendizaje condicionados por diferencias socioeconómicas.

En tal medida, contar con incentivos y apoyos para que los profesores efectivos se desempeñen en establecimientos educacionales de mayor vulnerabilidad, así como para que los egresados de pedagogías con mejor formación ingresen a estos establecimientos, es un elemento fundamental para poder entregar educación de calidad a todos los niños de Chile y, por tanto, debiese ser un pilar central de la reforma educacional; prioridad número uno, junto con la educación inicial. Esto adquiere mayor relevancia, si consideramos que la evidencia para Chile señala que los profesores formados en programas de mejor nivel (según acreditación, tipo y años de estudios) se encuentran trabajando en mayor medida en colegios de mejor nivel socioeconómico (Paredes, et al, 2012; Bascopé y Meckes, 2012; Rivero, 2012; Cabezas, et al, 2011).

Esta inequidad en la distribución de docentes en establecimientos de diferente nivel socioeconómico comienza con la elección del primer empleo y se va acentuando con el tiempo (Cabezas, et al, 2011 y Rivero, 2012). En diferentes estudios realizados junto a otros académicos, encontramos que profesores con mayor puntaje PSU, altos resultados en Inicia, con especialización en educación media y con estudios secundarios en colegios de mejor desempeño académico, tienen una mayor probabilidad de elegir como su primer empleo establecimientos con alumnos con mejores desempeños y que atienden alumnos de familias con nivel socioeconómico más alto. Si bien existe movilidad posterior, esta alcanza menos del 10% de la oferta de docentes en el mercado laboral y se da principalmente dentro de establecimientos de la misma dependencia. Además, existe evidencia de que el problema se acentúa, al cambiarse docentes más calificados a establecimientos con mejores características.

Por esto es fundamental que el proyecto de ley incorpore un reconocimiento robusto para mejorar la atracción y retención de docentes con mejor formación y desempeño en establecimientos de mayor vulnerabilidad desde el año 1 del ejercicio docente, y una vez se tenga información de su desempeño, dejarlo sujeto a buenos resultados en las evaluaciones correspondientes. La asignación que propuso el proyecto, para un profesor con un bienio, era de $8.000 al mes como máximo por desempeñarse en establecimientos de alta concentración de vulnerabilidad, lo que claramente no era suficiente para contrarrestar las mejores condiciones existentes en establecimientos de mejor nivel socioeconómico. La indicación ingresada recientemente, eleva ese monto hasta los $43.000 mensuales, a costa de reducir el monto final para los tramos superiores.

Desde la mirada del profesor, los 40 mil probablemente no pagan ni las diferencias de tiempo y trayecto del traslado a un colegio en alta complejidad social. Y desde la mirada de los niños, de los más vulnerables, significa que el Estado de Chile está dispuesto a invertir solamente mil pesos más por niño al mes (si imaginamos un curso de 40 niños), para atraer a sus aulas docentes efectivos y de buena formación pedagógica.

Somos miles los que valoramos que dentro de los lineamientos de esta política se considere este reconocimiento, y por la misma razón no podemos estar conformes con el diseño que se propone. Para romper con la inequidad en la distribución de docentes con mejor formación y más efectivos en establecimientos de diferente nivel socioeconómico, necesitamos romper con la inequidad de la elección del primer empleo. El reconocimiento inicial sigue siendo insuficiente, y el monto máximo por este concepto al que un docente puede aspirar aún impide atraer a los mejores docentes donde más se necesita.

 

Verónica Cabezas, académica UC y Directora Elige Educar.

 

 

FOTO: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO

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