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Publicado el 28 de abril, 2019

Eduardo Rodríguez Guarachi: Las relaciones chileno-bolivianas en 2019

Embajador, académico UDP, presidente Instituto Chileno Sanmartiniano Eduardo Rodríguez Guarachi

Para el progreso sostenido de la relación económico-comercial es indispensable la normalización de los vínculos diplomáticos. La situación del presente no ayuda a su crecimiento.

Eduardo Rodríguez Guarachi Embajador, académico UDP, presidente Instituto Chileno Sanmartiniano
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La demanda que Bolivia interpuso en contra de nuestro país ante la Corte Internacional de Justicia en junio de 2013 y el proceso judicial subsecuente, configuraron un episodio de más de cinco años en el que las relaciones chileno-bolivianas sufrieron un manifiesto estancamiento. Éste se vio acentuado pues aconteció en el contexto de una ruptura de relaciones diplomáticas que hoy ya supera los 40 años. El juicio concluyó en octubre de 2018 y, como es sabido, la sentencia rechazó la solicitud de Bolivia para que el Tribunal declarara que Chile tenía la obligación de negociar un acceso soberano al Océano Pacifico. El vecino país había forjado ostensibles expectativas en un veredicto favorable. El dictamen tuvo para el Gobierno de Evo Morales un elevado costo político.

Los hechos referidos evidentemente han reducido las posibilidades de un acercamiento político entre Chile y Bolivia, situación que se dificulta aún. La relación económico-comercial ha continuado, pero sin la dinámica y la magnitud que las economías de los dos países posibilitarían. Se ha de recordar que en 1993 se suscribió entre las partes un Acuerdo de Complementación Económica (ACE 22), el cual, ciertamente, ha contribuido al comercio. Se debe hacer hincapié en que, por medio de ese instrumento, Chile otorgó un arancel de un 0% a todas las exportaciones del país vecino.

Ayudará a este relacionamiento la inminente creación del Consejo Empresarial Chile Bolivia. Sus organizadores han resaltado la necesidad de estimular las relaciones comerciales y las inversiones. Debido al actual contexto político, las cifras son aun modestas. La inversión de nuestro país en Bolivia alcanza escasamente a 459 millones de dólares. El intercambio comercial el año 2018 fue de solo 1.286 millones de dólares (1.158 en exportaciones y 128 en importaciones) y éste ha tenido una disminución paulatina. En 2013 fue de 1.931 millones de dólares. Para efectos de comparación, el intercambio con Argentina y con el Brasil en el 2018 fue de 4.201 y 10.066 millones de dólares, respectivamente.

La posición geográfica de Bolivia lo transforma en un actor ineludible en el proceso de integración regional.

Las potencialidades productivas de las regiones del norte de nuestro país, así como las de Bolivia, son ingentes. La posición geográfica de dicho país, además, lo transforma en un actor ineludible en el proceso de integración regional. Cabe tener presente que Bolivia ha continuado con la construcción de obras viales que favorecerán la conectividad, el transporte regional y particularmente el que desde Brasil y Paraguay se dirige a Chile. Ello en concordancia con proceso de globalización, el cual avanza de modo inexorable.

Si bien las actuales condiciones no son las más propicias para el restablecimiento de relaciones diplomáticas, es claro que es necesario avanzar en tal sentido. Para el progreso sostenido de la relación económico-comercial es indispensable la normalización de los vínculos diplomáticos. La situación del presente no ayuda a su crecimiento. La reciente resolución aprobada por la Cámara de Diputados responde precisamente a esta necesidad.

Nuestro país ha estado siempre dispuesto a hacer un esfuerzo para su restablecimiento. Es evidente que para el país vecino también es la ruta más aconsejable y que abre las puertas al diálogo. Las alternativas judiciales para canalizar sus aspiraciones, ha quedado demostrado, no resultan viables. Chile ha tomado nota que Bolivia, pese al contenido del fallo, perseverará en su objetivo. Será inevitable que el tema esté presente en los planteamientos bolivianos. Es un hecho que hay que asumir.

El estado de la relación política entre Chile y Bolivia es un genuino nudo gordiano y claramente sus influjos resultan negativos para ambas partes. Por el tiempo transcurrido, ese tipo de nudos no se deshacen, se cortan de una vez, con decisión, algo de audacia y mucha imaginación.

FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

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