Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 16 de noviembre, 2019

Diego Schalper: Un acuerdo (y desafío) histórico

Diputado RN Diego Schalper

Ningún país puede soportar el que su Constitución esté en permanente conflicto político. Las Cartas Fundamentales tienen que ser elementos unitivos, no conflictivos. Así, el contar con un cronograma constitucional democrático permite ir cerrando ese foco de confrontación.

Diego Schalper Diputado RN
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución es indiscutiblemente un hito histórico.

Primero, porque ha implicado un ejercicio democrático profundo, donde todos han tenido que ceder en un contexto complejo. Seguramente los alcances de esas concesiones serán objeto de disputa política. Pero lo que es claro es que la reivindicación del diálogo y los acuerdos es una gran noticia.

Segundo, porque ha puesto de manifiesto que no todas las fuerzas políticas en Chile tienen un compromiso irrestricto con la democracia. El que el PC se haya restado de este acuerdo pone de manifiesto su inconsistencia democrática y su actitud dubitativa frente a la violencia.

Y tercero, porque ningún país puede soportar el que su Constitución esté en permanente conflicto político. Las Cartas Fundamentales tienen que ser elementos unitivos, no conflictivos. Así, el contar con un cronograma constitucional democrático permite ir cerrando ese foco de confrontación.

Que quede claro: hay que apoyar este acuerdo. No obstante, vale la pena estar atento a ciertas cosas. La tentación de la clase política a ensimismarse en la discusión constitucional puede ser letal para la agenda social. No nos perdamos: ayer se firmó la paz política, pero no la justicia social. Si no emprendemos reformas profundas en pensiones, en salud, en endeudamiento, en el mundo del trabajo y en el ingreso mínimo, no habremos escuchado a las personas que sufren día a día.

Luego, es preciso reflexionar sobre algunos detalles del acuerdo, de manera que la Mesa Técnica pueda eventualmente precisarlos. Construir sobre una “hoja en blanco” es problemático, pues podrían quedarse temas institucionales relevantes fuera, los cuales derivarían en la volatilidad legislativa. Además, valdría la pena reconsiderar los plazos, pues la incertidumbre que genera un proceso constituyente hace aconsejable hacerlo lo más concentrado posible. Finalmente, hace sentido no descartar experiencias como la irlandesa, donde los delegados se eligen por sorteo. ¿Para qué? Para impedir que las convenciones reproduzcan a los partidos, permitiendo una auténtica participación ciudadana.

Finalmente, es preciso destacar que el acuerdo contempla un compromiso de condenar decididamente la violencia y de trabajar por reestablecer el orden público. En eso, no bastan meras declaraciones. Es urgente volver a correr el cerco sobre la necesidad de que las marchas sean autorizadas y que los cortes de camino y las tomas de colegios sean prohibidas. Además, es fundamental apoyar a Carabineros en el resguardo de la seguridad, siempre dentro del marco del Estado de Derecho. Este compromiso podría ser puesto a prueba en momentos decisivos. Y es de esperar que se esté a la altura, como se estuvo ayer.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: