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Publicado el 18 de julio, 2017

Desacatos femeninos

Existe una auto-marginación feroz de las mujeres en las artes que llora a gritos por un cambio cultural y político.
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“Que Paula Aldunate (1812-1884) sea sindicada como una de las primeras mujeres que pinta en Chile y que nadie la conozca, es bastante indicador de la situación de las féminas en la historia de las artes nacionales”, dice Marilú Ortiz de Rozas, la conocida columnista de El Mercurio, en Artes y Letras del domingo 9 de julio.

El artículo comenta la exposición Desacatos: Prácticas artísticas femeninas 1835-1938, que se exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes. Su curadora, Gloria Cortés Aliaga, es autora del libro “Modernas”, publicado por Origo en 2013, y estudiosa  de la exclusión de las mujeres en las artes visuales entre el primer tercio del siglo XIX y los años 50 del siglo pasado. La reseña destaca las dificultades de las mujeres artistas en el Chile de la época.

Y hoy, durante el primer cuarto del siglo XXI, ¿estamos poniendo en valor a las  creadoras visuales de nuestro país? ¿Qué porcentaje de obras realizadas por mujeres hay en nuestros museos? Estadísticas formales no hay en un país tan amigo de cuantificarlo todo, y eso ya dice algo. Informalmente, sin embargo, he podido constatar que sólo alrededor de un 25% de las obras que se han exhibido en el MAC y el MNBA no han sido creadas por hombres. Del acervo de 5.000 obras de este último museo, sólo 600 son de autoría femenina.

Si miramos al extranjero, la situación no es mejor, según las estadísticas del National Museum of Women in the Arts, con representación en Chile. Ellos hablan de un 5% de brecha de género en las obras exhibidas en los museos de Estados Unidos. Por otro lado, la información en el sitio FiveThirtyEight.com sobre el valor de mercado de las obras femeninas versus las masculinas es de 31 centavos por dólar, y eso después de que la venta de un solo cuadro —el de Frida Kahlo— disminuyera la brecha desde ocho centavos por dólar.

¿Existe una discriminación consciente o inconsciente entre los directores y los miembros de los directorios de museos y entre los coleccionistas? Como dicen las Guerilla Girls, en lugar de preguntarnos por qué no ha habido más artistas visuales mujeres relevantes  en el mundo occidental, la pregunta correcta debería ser: ¿Por qué no se ha considerado a más mujeres como artistas relevantes en la historia occidental?

Pero a mí —al igual que a Gaspar Galaz, artista, historiador  y profesor de arte de la UC— me da vuelta otra inquietud. ¿Por qué si en las escuelas de arte en Chile el número de estudiantes femeninas sobrepasa con creces al de los hombres, tan pocas llegan a la cima de su profesión, ya sea como artistas, decanas o directoras de museos? Galaz opina que para ser una gran artista hay que dedicarle mucho tiempo al oficio, y que sus antiguas alumnas dejan de crear a tiempo completo para dedicarse, principalmente… a la familia.

Después de conversar con muchas incipientes artistas mujeres estoy llegando a la misma conclusión. Existe una auto-marginación feroz que llora a gritos por un cambio cultural y político.

 

Drina Rendic, ingeniero comercial y gestora cultural

 

 

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