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Publicado el 07 de diciembre, 2016

Del Plan Z al Plan B, sin morir en el intento

En la izquierda habría un plan para aniquilar a Guillier, el único candidato del sector que marca bien en las encuestas, porque a los partidos grandes no les gusta.
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Recuerdo que a fines de 1973 se hablaba del “Plan Z”. Los niños como yo, ávidos de cuentos y aventuras, intentábamos comprobar la existencia de dicho plan a partir de imágenes que aparecían en la cajetilla de cigarrillos “MONZA”, marca perteneciente a la tabacalera estatal chilena. Si uno miraba la cajetilla al revés, la palabra “MONZA” se transformaba en “Plan Z NOW”. Ese era el código del supuesto complot.

El imaginario “Plan Z” debería haberse ejecutado el 19 de septiembre de 1973, con motivo de la celebración del Día Nacional del Ejército de Chile. Ese día el Presidente Allende invitaría a almorzar a los líderes de las Fuerzas Armadas, momento en el cual serían acribillados por los meseros. Una vez descabezadas dichas instituciones, se instauraría la «República Popular Democrática de Chile», como lo iban a indicar documentos encontrados en la caja fuerte del subsecretario del Interior de Allende, Daniel Vergara.

Contar con un plan de acción es fundamental si queremos alcanzar un objetivo. Todos hemos hecho alguna vez un “Plan A”, pero lo aconsejable es tener siempre un “Plan B”, por si las cosas fallan.

Esta semana hemos visto cómo algunos en la oposición se asustaron con las declaraciones del director ejecutivo de Adimark, Roberto Méndez, quien declaró que si Alejandro Guillier sigue subiendo en las encuestas, en 30 días estaría alcanzando al ex Presidente Piñera.

De modo que si Piñera decidiera no postularse, la oposición quedará huérfana. Esto le impone al ex mandatario una responsabilidad enorme de cara a quienes esperamos que él decida asumir quizás el mayor desafío de su vida: volver a poner a Chile en la senda del crecimiento, reconstruyendo nuevamente al país a partir de la obra gruesa defectuosa y la enorme carga financiera que heredaremos de este gobierno. Un desafío épico que no le quedará grande.

Candidatos para el “Plan B” hay. Pero ninguno de ellos por ahora tiene posibilidades reales de imponerse en las próximas elecciones.

Manuel José Ossandón lleva más de un  año en campaña, pero no logra superar el 2% de las preferencias, por lo que él no da para un “Plan B”. Su baja popularidad reside en él mismo, ya que se ha dedicado a destruir relaciones y a cortar puentes con quienes podría necesitar como aliados. La UDI jamás le abrirá un espacio, como tampoco lo harán muchos en Renovación Nacional que se han sentido ofendidos por sus continuos ataques personales. Candidatos con grandes proyecciones futuras como Felipe Kast, de Evopoli, requerirán de un tiempo más largo para darse a conocer y ocupar un lugar en el corazón de los chilenos.

Corren tiempos de unidad en Chile Vamos, por lo que es posible construir un nuevo futuro a partir de ella. Para lograrlo, necesitamos comprender que lo que está en juego en las próximas elecciones es mucho más grande que las diferencias que algunas personas del sector puedan sentir respecto del ex Presidente Piñera. A la coalición de centroderecha le debería quedar muy claro que no existe un “Plan B”, salvo que esté dispuesta a perder la próxima elección presidencial.

Del otro lado del espectro político pareciera que han elaborado un renovado “Plan Z”. Esta vez se habría concebido para aniquilar al único candidato de la izquierda que marca bien en las encuestas. A los partidos grandes de dicha coalición no les gusta Guillier, en parte porque no le reconocen trayectoria política alguna, pero en el fondo porque no quieren repetirse el plato con un candidato que carece de experiencia política y que no se sabe qué propone. Les aterra que, de ganar él las elecciones, pueda hacer un gobierno aún peor que el de Michelle Bachelet.

El autogolpe a Guillier ya está en marcha. Se especula acerca de una eventual enfermedad degenerativa que le impediría ser candidato y para la cual hay voces que piden que él despeje esa duda. Este será solo el primer obstáculo que deberá sortear para desactivar el “Plan Z”, sin morir en el intento.

 

Gonzalo de la Carrera Correa, ingeniero comercial UC

@carreragonzalo

 

 

FOTO: JUAN GONZALEZ/AGENCIAUNO

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