Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 11 de julio, 2020

Cristián Garay: India y China, vecinos complicados

Historiador, académico del Instituto de Estudios Avanzados, USACH Cristián Garay

Aunque es inviable un enfrentamiento total (sería mutuamente autodestructivo), sí hay una posibilidad de un choque convencional ya que ha habido incidentes fronterizos a puño entre tropas de ambos países como los incidentes de junio.

Cristián Garay Historiador, académico del Instituto de Estudios Avanzados, USACH
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Los incidentes fronterizos de junio entre China e India distan de ser excepcionales. Obedecen a una serie de tensiones históricas sobre fronteras pero también sobre liderazgo regional. India se independizó en un proceso que, gracias a la No Violencia, convenció a los británicos de entregar India a su población. China Popular, por su parte, derrocada la monarquía, tuvo un largo periodo de guerra civil de la cual surgió el liderazgo de Mao Zedong, mientras sus adversarios se refugiaron en Taiwán, donde fue a dar también el tesoro imperial.

Productos de sus respectivas y milenarias culturas, India y China chocaron frontalmente en la ocupación comunista de Tibet en 1962, apoyando al Dalai Lama. Muchos tibetanos atravesaron la frontera, y algunos de ellos componen las tropas de elite de la India en la frontera. En la Guerra Fría, dado que la India lideró el Movimiento Pro Alineados, orienta a la alianza política y abastecimiento militar con la URSS, mientras Pakistán lo hacía con Estados Unidos.

En la pos Guerra Fría, el escenario se ha complejizado. Desde los incidentes pos 11 S Pakistán tomó una actitud de reto frente a Estados Unidos. China ha arrastrado a Rusia a sus posiciones, e India ha reafirmado sus lazos con Gran Bretaña y Estados Unidos, especialmente bajo el actual gobernante, Narendra Mori, pero sin romper con el abastecimiento de armas desde Rusia. Para India sus rivales geopolíticos son Pakistán y China, mientras China se proyecta globalmente sobre el escenario asiático, más allá del Estrecho de Malaca, mientras intenta hacer prevalecer su hegemonía en Asia sobre sus vecinos y no tanto.

China e India han competido por varios desarrollos tecnológicos, entre ellos, el  programa de cohetes y misiles. En este periodo pos Guerra Fría, China, si bien no avanzó mucho en terreno nuclear, donde tiene una fuerza de misiles relativamente estable, reforzó su proyección naval más allá de sus fronteras. Su estrategia de despliegue, denominada “Collar de Perlas”, buscando bases navales en África también, convierte de facto a India en un “lago interior”, cercado por una fuerza ya consiguió su primer portaaviones y construye un segundo. Otro sector competitivo ha sido el del ciberespacio.

Aunque a India le falta mucho para acercarse al lugar de China Popular, sus avances espaciales inquietan. Un campo donde se ha visibilizado esta oposición ha sido en sistemas antisatélites o ASAT. India respondió a ejecicios chinos de destruccion de satélites en 2007, 2013, 2015 y 2019 con la autodestrucción de un satelite propio, el Microsat R con un misil PDV Mark II. Tales ensayos evidencian el interés indio por ingresar al exclusivo club de las armas espaciales, a pesar de las prohibiciones mundiales para militarizar ese espacio. En verdad, este es un campo inaugurado por Estados Unidos en 1985, cuando probó un misil disparado desde un caza F-15 lanzado al espacio. En el último año Rusia y Estados Unidos han desarrollado ramas de las fuerzas armadas para el combate ultraterrestre. Desde entonces las grandes potencias buscan desarrollar armas antisatélites, vehciulos espaciales armados, y ultimamemte un rayo láser más propio del film la Guerra de las Galaxias.

Hoy día, las tensiones indias-chinas se dan en el espectro total de un conflicto: tierra, mar, aire, espacio virtual y espacial. Aunque es inviable un enfrentamiento total (sería mutuamente autodestructivo), sí hay una posibilidad de un choque convencional ya que ha habido incidentes fronterizos a puño entre tropas de ambos países como los incidentes de junio. 20 muertos de lado indio es síntoma de un poco armoniosa carrera por tener control sobre un sector de la Cachemira, en el que India ha construido carreteras de acceso que inquietan a Beijing, y especificamente en la provincia de Arunachal a la que China le ha colocado el nombre de “Tibet del Sur”. A ello se añade que, así como en el siglo XX el signo de una gran potencia era la posesión legal o ilegal de armas nucleares, hoy es el desarrollo de armas espaciales y la tentación, mediante ellas, de desarrollar un escudo antimisiles, lo que siempre puede generar errores de consecuencias mayúsculas en la apreciación estratégica de alentar un despliegue nuclear unilateral. Desgraciadamente, como decía Raymond Aron, las potencias escriben las reglas para los demás, no para sí mismas.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO
Cerrar mensaje

APOYA AL LÍBERO

A diferencia de muchos medios de comunicación en EL LÍBERO hemos mantenido nuestra web y noticias sin costos para todos. Creemos que hoy, más que nunca, es necesario que la mirada de EL LÍBERO llegue a más personas y cubra más contenido.

Si quieres ayudarnos a lo anterior hazte miembro, hoy mismo, a la Red Líbero, por 1 U.F. mensual (o 0,5 U.F. para los menores de 40 años) con lo que estarás realizando un aporte fundamental para que podemos ampliar nuestra labor.

HAZTE MIEMBRO