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Publicado el 04 de octubre, 2018

Cristián Faundes: Falta el nocaut

Periodista UC, Magíster en Ciencias Militares y Magíster en Seguridad y Defensa Cristián Faundes
Si no es Morales, será otro, y el siguiente después de él. La única manera que esto acabe es que el caído admita su derrota, que comprenda que no hay manera que el derecho internacional sustente sus pretensiones marítimas.
Cristián Faundes Periodista UC, Magíster en Ciencias Militares y Magíster en Seguridad y Defensa
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La palabra triunfo no encaja del todo para describir la situación con nuestro vecino. Aunque corresponde reconocer la labor de Cancillería y el éxito alcanzado, es necesario recalcar, con todas sus letras, que no se trata de un logro definitivo, aunque vimos caer al adversario. Pero falta el nocaut, y no me refiero a la demanda por el Silala en La Haya. Probablemente aquel constituirá otro revés para el gobierno paceño; un golpe en la quijada, si continuamos con la figura. En una de esas también lo derriba, pero de ese impacto Morales nuevamente se levantará. Permítanme insistir, falta el nocaut.

 

De la forma más humillante, descubren en primera fila, frente a los jueces, que el derecho no es suficiente para sus pretensiones.

 

Ocurre que el actual liderazgo político en Bolivia tiene un ethos reivindicacionista. La lucha es lo suyo. Luego de conquistar sus objetivos nacionales con las guerras de la coca, el agua y el gas, y llevar a cabo un extraordinario proceso para reivindicar el sitio del indígena y el indigenismo en la conducción de Estado, Morales se vuelca a Chile en miras a la reivindicación marítima. En este contexto, la Corte Internacional de Justicia resultó ser un instrumento inútil a las pretensiones del altiplano. Algunos emplearían la alegoría del tiro por la culata para describir el resultado del fallo difundido el 1 de octubre, pero lo descarto porque el resultado no es accidental. La casualidad no tiene cabida en el proceso iniciado por el mandatario boliviano en la búsqueda de fundamentos de derecho internacional para sustentar sus pretensiones. Se trata más bien de un golpe autopropinado que deja por unos instantes en la lona a los políticos más notorios en la historia de Bolivia. De la forma más humillante, descubren en primera fila, frente a los jueces, que el derecho no es suficiente para sus pretensiones.

 

Se trata de un hallazgo muy reciente, que las emociones y el deseo acumulados se encargan de opacar. Ocurre que al otro lado de la frontera, la educación promueve a los bolivianos, desde pequeños, la recreación de la guerra. Erróneamente también se les enseña que la devolución de lo que fue honorablemente cedido en 1904, es una exigencia legítima. Y ahora el máximo tribunal internacional les enrostra que ya no lo es.

 

Evo Morales se ha encargado de institucionalizar la demanda marítima en el cuerpo legal boliviano y ha desarrollado sólidas herramientas para mantenerla viva.

 

Desde otro punto de vista, no olvidemos que el puñetazo se dirigía a nosotros. Esta observación obliga a preguntarnos respecto de la real factibilidad que provenga otro.

 

Existe un amplio consenso que la legitimidad del gobernante del país vecino se encuentra mancillada, por el desacato al 21F y el adverso resultado en la corte, entre otra serie de acusaciones y situaciones desafortunadas. Con los pies débiles es muy difícil atacar de nuevo. Pero ojo, no olvidemos que se trata de un adversario astuto y con experiencia. Se ha encargado de institucionalizar la demanda marítima en el cuerpo legal boliviano y ha desarrollado sólidas herramientas para mantenerla viva, por ejemplo, con símbolos tan simples y contundentes como la Marcha Naval que debe ser entonada en cada acto cívico… por decreto.

 

Entonces, si no es Morales, será otro, y el siguiente después de él. La única manera que esto acabe es que el caído admita su derrota, que comprenda que no hay manera que el derecho internacional sustente sus pretensiones marítimas. Que asuma que la Constitución boliviana y el extenso marco legal que apoya la demanda marítima al interior de Bolivia atentan en contra del ordenamiento internacional. Los bolivianos tienen que deshacer la institucionalidad que provee un fundamento al conflicto con Chile.

 

Falta el nocaut, de lo contrario, cuando en ese país descarten el derecho para argumentar en favor de su demanda centenaria, nos quedará atestiguar el fortalecimiento del vecino para esperar otro tipo de golpes. Quien sabe, tal vez, en otros cien años más. Es cuestión de mirar la política de defensa de Bolivia.

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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